No cabe ninguna duda de que la cadena BBC siempre ha sido una de las más imaginativas y respetuosas con la inteligencia de su público. Pero el canal británico se superó a si mismo y dio un paso “más allá” cuando transmitió Ghostwatch, un “telefilm” que aún ocupa un lugar muy “especial” en las mentes de los que la vieron hace más de 25 años; no sólo por su calidad también por el fenómeno que la envolvió, instigando decenas de miles de quejas en una sola noche.

Transmitido en la noche de Halloween de 1992, la BBC nos hizo pensar que lo que íbamos a ver se trataba de un documental transmitido en vivo desde la casa más encantada del Reino Unido. Tan convincente fue esta supuesta investigación sobre la actividad paranormal en una casa familiar que llegaron nada más y nada menos que unas 30,000 llamadas a la centralita de la BBC en una hora; muchos de los espectadores estaban aterrados, convencidos de que lo que estaban viendo era real, o padres furiosos porque sus hijos habían sufrido ataques de pánico.

Y la verdad es que no es para nada sorprendente ya que la BBC hizo todo lo posible para asegurar que Ghostwatch parecía un reportaje de noticias creíble, contratando a presentadores muy conocidos y queridos de la época, con Michael Parkinson liderando desde el estudio mientras Sarah Greene se atrevió a pasar la noche con la familia con la esperanza (o no) de poder encontrar pruebas conclusivas de inquilinos sobrenaturales dentro de la casa.

Parkinson habló con autoridad desde el estudio, mostrando “imágenes de videos caseros” de una familia que llevaba tiempo siendo aterrorizada por seres fantasmales en escenas aterradoras y, hasta a veces, muy gráficas.

Que quede bien claro; Ghostwatch daba mucho miedo, y fue un precursor del fenómeno de ‘found footage’ iniciado por The Blair Witch Project unos siete años más tarde.

A medida que avanzaba este especial de 90 minutos, el espíritu de la casa – apodado “Pipes” – nos hacía sentir su presencia mientras los presentadores realizaron unas actuaciones de lo más creíbles y realmente magistrales (sobre todo Sarah Greene).

No vamos a entrar en más detalles y spoilers ya que es una cinta imprescindible si todavía no la has visto, pero lo que si queremos destacar ahora es el hecho de que Ghostwatch hizo más que solo asustar a los televidentes; también fue culpado de varios casos de trastorno de estrés postraumático en niños, y hasta la trágica muerte de un joven.

Martin Denham, un obrero de dieciocho años con dificultades de aprendizaje, se suicidó cinco días después de la transmisión de Ghostwatch. Su madre y su padrastro dijeron que Denham había estado “hipnotizado y obsesionado” con el programa y que estaba convencido de que había fantasmas dentro de su propia casa. Trágicamente, el joven dejó una nota que decía: “Si es verdad que existen fantasmas, entonces estaré con vosotros … siempre aquí como un fantasma”.

Convencidos que Ghostwatch había provocado la muerte de su hijo, la familia presentó una queja ante la Broadcasting Standards Commission (Comisión de Normas de transmisiones de radio, televisión). El BSC concluyó que “la BBC tenía el deber de hacer más que solo insinuar el engaño que estaba ejerciendo en su público. En Ghostwatch hubo un intento deliberado de cultivar un sentido de amenaza”. Se concluyó que Ghostwatch era excesivamente angustiante y gráfico, y afirmaron que “el hecho de utilizar presentadores de programas para niños … tuvo mucho que ver a la hora de que algunos padres dejaran a sus hijos seguir viendo el contenido”.

Y en 1994 un informe en la revista “British Medical Journal” detallaba varios casos de niños que habían presentado síntomas de estrés postraumático a causa del programa.

En una entrevista más de 20 años después de que se emitiera Ghostwatch, el presentador Parkinson dijo, “En ningún momento pensábamos que estábamos creando algo que sería uno de los programas más recordados de la televisión”. “Fue una historia muy sencilla sobre fantasmas y las cosas empiezan a ir mal. Fue sólo cuando lo volví a ver que me di cuenta de que tenía cierto poder”.

Ante toda la polémica generada y las repercusiones posteriores, la BBC no tardó en disculparse y nunca lo volvió a transmitir en la televisión en el Reino Unido. Permaneció oficialmente inédita hasta que finalmente se lanzó un DVD en 2002 y la cinta ha tenido todo tipo de reivindicaciones en forma de documentales, blogs y hasta una mini-secuela en forma de una historia corta salió a la luz llamado 31/10, en la cual el creador original Stephen Volk visitó el maldito lugar donde empezó todo…