Es sabido en el mundo del cine de terror que las cintas británicas suelen ser extraordinarias. Hollywood debe gran parte del éxito de los remakes americanos a las cintas originales que los inspiraron. Dentro del género de terror, las películas británicas suelen convertirse en blancos fáciles para los remakes. Y a veces dichos remakes se convierten en grandes éxitos de taquilla, pero lo más común es que fracasen en sus intentos de capturar la magia de la cinta original.

Dicho esto, un género concreto que no destaca excesivamente dentro del cine británico es el del slasher, así que eso es justo lo que vamos a destacar en este artículo. Si eres un fan de los slashers pero andas buscando algo fuera de lo común, lo que sigue es una lista de 5 slashers británicos que bien valen la pena.

MUM & DAD (2008)

Que no se confunda con la producción americana de 2017 protagonizada por Nicolas Cage y Selma Blair, esta cinta de Steven Sheil goza de una reputación bastante más respetable que su equivalente americana. Se trata de la historia de Lena, que trabaja como chica de la limpieza en Heathrow. Pierde su autobús y se ve obligada a quedarse en casa de una compañera. Allí descubre que sus padres tienen un hobby: encerrar a la gente para torturarla.

La película es una historia oscura y retorcida, estando considerada como un simple slasher pero en el fondo, es bastante más compleja para ser definida sólo como un slasher de usar y tirar.

 

TONY (2009)

Una inteligente comedia negra que es inquietante sin llegar a ser deprimente, esta opera prima de Gerard Johnson rechaza ser catalogada como una cinta de terror ya que es más bien un estudio de carácter realista con aspectos de una cinta de thriller y terror – a pesar de que el «protagonista» no para de masacrar a la gente con un martillo. Tony es un tipo solitario con una insana obsesión por las películas de acción, pero eso nunca ha sido un impedimento para tratar de buscar la amistad, por ejemplo, con los traficantes de droga que andan cerca de su casa o con las chicas que se anuncian en las cabinas telefónicas. Vecinos, inspectores de televisión, gays y drogadictos son todos bienvenidos en el apartamento de Tony, siempre y cuando ellos se comporten bien. Pero cuando un niño del vecindario desaparece, su peculiar estilo de vida empieza a llamar la atención, y sus secretos deberán salir a la luz. En definitiva, Tony es una combinación perfecta de género y estilo: una película sobre un asesino en serie que combina el realismo de los documentales británicos con algunos toques de Ken Loach y un estilo del humor mordaz que recuerda al de Mike Leigh.

 

THE CHILDREN (2008)

Esta oscura cinta de terror tiene como telón de fondo un sombrío invierno en el que se van revelando una sucesión de acontecimientos aterradores. Sigue la historia de una familia que decide pasar la Navidad juntos en una cabaña aislada. De repente, los niños empiezan a ponerse enfermos, y lo que los padres inicialmente creen que es una simple gripe estomacal, resulta ser una enfermedad realmente alarmante que hace que los niños se vuelvan contra sus padres. Este es un concepto singular, que el director Tom Shankland ejecuta de maravilla. Estamos ante una película desconcertante, oscura y con un guión impecable, que lamentablemente esta infravaloradísima.

 

THE COTTAGE (2008)

De la mano del cineasta británico Paul Andrew Williams, después de su primera obra maestra, el thriller violento London to Brighton, The Cottage sigue a dos hermanos, David (Serkis) y Peter (Reece Shearsmith), con problemas económicos que se alían para secuestrar a Tracey (Ellison) y a su hermanastro Andrew. En un momento de despiste, Tracey huye en dirección a un bosque cercano, pero los hermanos la persiguen. Todos se llevarán una gran sorpresa cuando descubran que están en las tierras de un maníaco. Lo que en un principio era un secuestro de medio pelo se transformará en una grotesca y cómica batalla por la supervivencia.

 

LOS CRÍMENES DEL ÁTICO (1978)

Tras un divorcio difícil, un músico decide retomar su carrera. Se aloja en una casa aislada en Londres para grabar su nuevo disco, sin saber que alguien acaba de asesinar a su ex-esposa en los Estados Unidos. Mientras el músico trata de seguir adelante, un asesino desconocido que lleva puesto una máscara de bruja ataca a quienes le rodean.

La cantidad de asesinatos en Los crímenes del ático es mucho menor en comparación con las cintas de terror modernas, pero eso era algo habitual en las películas slasher de la época.