Las leyendas del vampirismo no nacieron con Bram Stoker, pero no cabe duda que fue el escritor irlandés quien las puso en el mapa con su novela mítica, Drácula en 1897 dando lugar a un sinfín de ficciones sobre chupa sangres que viven en las sombras.

Drácula ha protagonizado obras inmortales por sí solo, pero la lista de cintas con personajes derivados de las leyendas de los vampiros es infinita ya que el mito vampírico se ha convertido en una de las temáticas más habituales, no solo en el cine de terror si no hasta dentro del género de la parodia.

Por lo tanto, lo que sigue es una lista que reúne una selección de algunas de las cintas menos convencionales que han pasado por las salas de cine y videoclubs una década después de que viera la luz la novela ya mítica de Stoker.

 

MARTIN. EL REGRESO DE LOS VAMPIROS VIVIENTES (1978, GEORGE A. ROMERO)

“Mi nombre es Martin y tengo 84 años”…

Curiosamente, Romero, más conocido por su aportación al subgénero de los no muertos, afirmó que MARTIN fue la favorita de las películas que rodó. También cabe destacar que MARTIN fue la primera colaboración entre Romero y el maestro de los efectos especiales Tom Savini.

Martin (John Amplas) es un adolescente muy callado con enormes problemas para relacionarse con los demás. En su mente predomina la idea de que es un vampiro, aunque uno muy especial, que no tiene problemas con el ajo, las cruces o la luz solar. Cuando se va a vivir con su primo Cuda (Lincoln Maazel), este desde el primer momento parece convencido de que le afecta una extraña maldición familiar, por lo que está convencido de que está poseído por algún demonio, algo que parece solo creer él, pero Martin no tiene colmillos, aunque si una estrecha relación con los narcóticos y las cuchillas de afeitar.

Más que una cinta de terror, este peculiar homenaje al cine vampírico es una especie de melodrama psicológico con detalles poco comunes en el mundo cinemático de los vampiros, como la necesidad del protagonista de asegurar que sus potenciales víctimas estén “a gusto” o sus incesantes llamadas telefónicas a la radio para compartir la verdad sobre el “mito” vampírico.

Sin duda, es una de las cintas más asombrosas de la filmografía de Romero en la cual, utiliza el inmortal mito del vampiro para explorar relaciones personales y la importancia de aceptarse a uno mismo.

 

 

BESOS DE VAMPIRO (1988, Robert Bierman)

BESOS DE VAMPIRO es una entretenida y simpática cinta de culto que vuela por encima del montón sobre todo gracias a el guionista Joseph Minion (JO, QUÉ NOCHE) y el actor protagonista, Nicolas Cage (y los maravillosos gifs que todos habréis visto).

En esta parodia de las películas de vampiros, Cage interpreta a Peter Loew, un agente literario de Nueva York aficionado a la vida nocturna y a no acostarse nunca con la misma mujer, que empieza a comportarse de forma muy extraña. La paranoia de Peter se ve incrementada por un murciélago que cada noche se cuela en su apartamento y su obsesión alcanza el paroxismo cuando Rachel (Jennifer Beals), su última amante, le muerde en el cuello y Peter está convencido de que le ha transformado en vampiro.

Una película imprescindible que aborda el subgénero de los vampiros desde una perspectiva fresca y divertida.

 

 

DÉJAME ENTRAR (2008, Tomas Alfredson)

Cuando aceptó dirigir este proyecto, Tomas Alfredson no tenía ninguna gana en rodar una película de vampiros sino que quiso contar una historia sobre el bullying ya que lo había sufrido él mismo de pequeño.

Redefiniendo el subgénero de vampiros y cargada de emociones genuinas, esta historia de corte intimista que no sólo habla de criaturas chupa sangres, sino que explora el despertar sexual de un niño que sufre el acoso escolar, enamorado de una pequeña vampira que le ayudará a superar sus miedos, la película sabiamente juega con el fuera de campo y las elipsis para narrar las vicisitudes de la vampira, mientras que se centra en la relación de los jóvenes protagonistas, abriendo la película a los interrogantes y la perturbación.

 

 

LO QUE HACEMOS EN LAS SOMBRAS (2014, Taika Waititi, Jemaine Clement)

 En 2013, un equipo documental consiguió acceder a una sociedad secreta. Se les garantizó protección frente a los sujetos filmados

Como decíamos, hay relatos vampíricos que trascienden el terror y aquí tenemos un ejemplo modélico.

Parodiando sin compasión toda la mitología vampírica, este mockumentary sobre ser vampiro en los tiempos modernos escapa de los convencionalismos siguiendo a un grupo de amigos en Nueva Zelanda que comparte penurias y anhelos de otros tiempos mientras se adaptan a la vida en el siglo XXI con resultados hilarantes.

Escrita y dirigida con sabiduría y sensibilidad, a pesar de sus orígenes terroríficos, las vidas cotidianas de los vampiros “guays” se convierten en algo que nos agrada y nos hace reír (mucho) y al final nos acaban cayendo de cine.

 

 

THE TRANSFIGURATION (2016, Michael O’Shea)

Muy rara vez hemos oído del caso del primer largometraje de un director desconocido entre las cintas seleccionadas para el Festival de Cine de Cannes, pero los organizadores del festival vieron algo especial en el debut del escritor/director Michael O’Shea THE TRANSFIGURATION y lo acabaron proyectando en la selección ‘Un Certain Regard’.

Compartiendo mucho en común con la primera película en esta lista y con un elenco de ensueño: Eric Ruffin, Chloe Levine, Larry Fessenden y Lloyd Kaufman, entre otros, el relato conmovedor y enfriador de O’Shea sigue al adolescente Milo, que vive sólo con su hermano mayor. Víctima del acoso escolar, él busca el consuelo en un hobby bastante poco ortodoxo: el vampirismo, que ha aprendido gracias a su colección extensa de películas de vampiro.

La química entre Ruffin y Levine es magia pura y con un guión tan bien articulado, ésta es una cinta imprescindible para los que prefieren propuestas de cine de terror de corte muy realista.