Tras Halloween, el Black Friday vuelve a despertar nuestras ganas de sustos y gritos a base del caos que se genera por las exclusivas ofertas de las tiendas.

Es una tradición importada de Estados Unidos que comenzó a celebrarse en España hace menos de una década pero cada vez llega antes y los consumidores aprovechan (como locos) sobre todo  dada la cercanía de la Navidad. Al final, lo que por definición debería ser un día de compras alocadas pasó a ser un fin de semana largo antes de convertirse en un mes entero de frenesí consumista y de pesadilla para nuestras tarjetas de crédito.

Dicho esto, aquí en DARK hemos elaborado una lista de las peores pesadillas en centros comerciales y tiendas en la historia del cine de terror para que puedas visualizar tu Black Friday desde una perspectiva mucho más optimista este año.

ZOMBI: EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1978)

La secuela de George A. Romero de su innovadora Noche de los muertos vivientes, ocupa un lugar destacado en esta lista por razones obvias. Desarrollando la película en el centro comercial de Monroeville, es una idea genial por varios motivos. Un centro comercial suburbano ofrece un entorno excepcionalmente práctico para una película de zombies: los supervivientes que se esconden allí tienen fácil acceso a una gran cantidad de alimentos, ropa, armas y cualquier otro tipo de recursos que necesiten para sobrevivir durante un período de tiempo prolongado.Y, por supuesto, está el comentario social explicito sobre el hecho de que los clientes humanos tienden a parecerse a los zombies.

El remake de Zack Snyder, Amanecer de los muertos, fue escrito por James Gunn, y también es muy entretenida, pero la versión de Romero sigue siendo la película definitiva.

 

LA INICIACIÓN (1984)

Kelly, la bella hija de un acaudalado hombre de Texas, es una joven universitaria con una pesadilla recurrente en la que ve arder a un desconocido. Ella ingresa, junto con tres amigas, en una hermandad universitaria y la fiesta de iniciación se realiza de noche en un cerrado centro comercial. Atrapada en una nueva pesadilla, ahora Kelly debe luchar para sobrevivir.

Claramente inspirado en películas como La noche de Halloween, Pesadilla en Elm Street y las cintas de giallo de Argento, aquí hay mucho para disfrutar y la gran virtud del trabajo del director Larry Stewart es que se trata de una propuesta muy consciente de sí mismo, y por lo tanto, muy entretenida, hecha para cualquier fan de las películas slasher.

 

ROBOTS ASESINOS (1986)

Después de unos cuantos largometrajes, Jim Wynorski decidió dejar de lado la carrera más comercial para dedicarse al porno Softcore pero, por suerte, antes de ese cambió de rumbo nos regaló Robots Asesinos. En este slasher de culto, un trío de robots de seguridad de última generación se vuelven malvados cuando un rayo enciende sus impulsos de disparar a cualquier humano que se cruce en sus caminos. Afortunadamente, este incidente ocurre de noche pero desafortunadamente, un grupo de jóvenes empleados del centro comercial ha decidido celebrar una fiesta de medianoche en una tienda de muebles.

El hecho de que los guardias de seguridad robóticas ahora sean algo real en los centros comerciales añade autenticidad a esta cinta splatter. En resumidas cuentas, Robots Asesinos es una película frenética, inteligente y explosiva que, sin lugar a dudas, merece tu atención.

 

ELVES (1989)

Dirigida por Jeffrey Mandel, Elves sigue a Kirsten, una mujer joven que despierta a un antiguo elfo demoníaco de la Navidad sin querer cuando se corta la mano en el bosque durante un ritual pagano de la Anti-navidad.El elfo resulta ser figura central de una conspiración neo-nazi que pretende crear la raza superior con la que Hitler había soñado siempre conquistar el mundo. Kirsten y dos de sus amigas luego se encuentran atrapadas en una tienda en un centro comercial con el elfo asesino, y sólo Mike McGavin, un ex policía alcohólico que ahora trabaja como el Santa Claus en el centro, puede salvarlas. Estamos ante una muestra de puro cine Z y sin duda una de las mejores películas malas de terror navideño de la historia.

 

BIO-ZOMBIE (SUN FAA SAU SI) (1998)

La película de Wilson Yip es más bien una comedia que una película de terror, y algunos de sus chistes de mal gusto no han envejecido muy bien. Aún así, es una película que merece la pena ya que es muy consciente de sí misma y nunca se toma a sí mismo en serio.

Un refresco contaminado de sustancias bioquímicas tiene el poder de convertir a las personas en zombies. El azar hará que dos jóvenes vendedores de CDs, en un centro comercial, atropellen a un hombre que ha bebido el brebaje y sin saber qué hacer con el cuerpo le llevan al parking del dicho centro. La multiplicación de zombies será inmediata quedando solamente un pequeño grupo de supervivientes que juntos ayudan a escapar.

Se tarda bastante en arrancar y los efectos especiales tienen un aspecto bastante barato pero hay una cierta claustrofobia misteriosa ya que la acción tiene lugar en un centro comercial que se ve muy distinto a la mayoría de las películas estadounidenses: las tiendas son pequeñas y los pasillos laberínticos son realmente estrechos, con techos bajos, lo que hace que los encuentros con los zombis sean inevitables y casi imposibles de evitar.