A veces se dice que los años 90 no fue una etapa muy buena para el cine de terror. Pero mientras que muchas secuelas decepcionantes llegaron a las salas de cine o a las estanterías de los videoclubs, también hubo muchos ejemplos maravillosos de cine de terror familiar pero muy eficaz. CANDYMAN de Bernard Rose fue una de las mejores de la década; LA NUEVA PESADILLA DE WES CRAVEN fue una ingeniosa reformulación de una saga en decadencia; THE RING (LA SEÑAL) trajo una nueva especie de terror japonés a una audiencia global.

Luego están las películas de terror menos conocidas de la década, las que no tuvieron éxito en el cine o ni siquiera llegaron a la pantalla grande. Con esto en mente, lo que sigue es una selección de cinco películas de terror subestimadas de los 90 que todo el mundo necesita ver…

LOS OJOS DEL DIABLO (1990)

Dos de los directores más respetados del género de terror se aliaron para esta película de dos mitades, cada una basada en un relato corto de Edgar Allan Poe. George A. Romero dirige el primer segmento, basado en «La verdad sobre el caso del señor Valdemar», protagonizada por Adrienne Barbeau sobre ancianos, malversación de fondos y espíritus malignos.

Pero la verdadera joya es la adaptación de Darío Argento de «El gato negro». Cuenta con una interpretación impecable de Harvey Keitel como Roderick Usher, un fotógrafo de escenas de crimen que se siente incómodo con el gato de su novia. Con excelentes efectos gore realizados por Tom Savini y con Kim Hunter y Martin Balsam entre el reparto, y algunos guiños gratos a otros relatos de Poe, es un gran giro moderno sobre un relato clásico de terror.

EL DEMONIO DEL DESIERTO (1992)

Richard Stanley fue uno de los jóvenes directores de cine de terror más prometedores de los años 90. Su película debut HARDWARE, PROGRAMADO PARA MATAR fue un estilizado y brutal thriller futurista en el que una mujer es atormentada por un robot asesino. Pero fue su segunda película la que realmente brindó los frutos de aquel impactante debut.

Ambientada en la Sudáfrica natal del director, EL DEMONIO DEL DESIERTO es una inquietante y atmosférica «road movie» que combina el tono y el estilo de un western clásico con una película cuasi mística sobre asesinos en serie. Su protagonista es un demonio que cambia de forma, que caza a los turistas perdidos en el desierto.

No solo es una película realmente aterradora, sino que también impresiona visualmente. Lamentablemente, nunca tuvo el estreno que se merecía; fue re-editada de manera lamentable por los productores Miramax y su versión original solo se pudo ver una década más tarde.

SOLO EN LA OSCURIDAD (1991)

Lucas, un niño ciego de 11 años, sufre por la seguridad de su madre y de su amiga Rose, también ciegas, ya que un sádico anda suelto y ha causado ya varias víctimas. Lucas sospecha que se trata de alguien que los conoce bien. El padre de Lucas, Frank, es el policía encargado del caso pero parece que nadie entiende el móvil de estos crímenes. ¿Acaso Lucas tiene razones para tener miedo, o todo se debe a su imaginación hiperactiva y a su miedo a quedarse ciego?

Este thriller franco-británico del gato y el ratón utiliza unas imágenes muy evocadoras que captan la angustia que sufre el protagonista. SOLO EN LA OSCURIDAD es una cinta cautivadora, muy inspirada en el cine giallo, que merece mucha más atención.

THE ADDICTION (1995)

El director inconformista Abel Ferrara es conocido por sus películas clásicas policíacas de los 90, EL REY DE NUEVA YORK y TENIENTE CORRUPTO, pero también se ha dedicado al cine de terror de vez en cuando. Su mejor película de terror es THE ADDICTIONS, un oscuro cuento de vampiros en el que se reúne con el protagonista de EL REY DE NUEVA YORK , Christopher Walken. Rodada en blanco y negro en las calles de Nueva York, la película trata el vampirismo como una adicción a las drogas, como sugiere el título. También inyecta bastantes alegorías religiosas, mientras una joven sucumbe a una lenta desintegración mental y a una insaciable sed de sangre. Si eso suena intenso… pues lo es. Pero también es una película inteligente e impactante y, para nosotros, una de las mejores películas de vampiros de la década.

LA ASESINA DE LA OFICINA (1997)

El trabajo como redactora de una revista lo es todo para la introvertida Dorine Douglas. Un día, la perversa redactora jefe decide recortar gastos y propone a Dorine que trabaje desde su casa a través del coreo electrónico. Pero Dorine añora la oficina y, a la vez que monta en el sótano de su casa un despacho, mata accidentalmente a uno de sus compañeros. Al quedar impune el crimen, Dorine alimenta nuevas ansias criminales que le permiten ornamentar su nueva oficina con los cadáveres de sus compañeros.

LA ASESINA DE LA OFICINA va a por todas, jugando con diferentes subgéneros como los slashers, las comedias oscuras y el psico-horror. Los resultados finales son un éxito o un fracaso para los espectadores. Pero, a pesar de esto, hay que destacar que la incertidumbre de la película sobre su propia identidad se refleja perfectamente en su protagonista.