Una de las cosas que más nos obsesiona es la posibilidad de la existencia de animales semejantes a los humanos. Los simios y sus diferentes ramas, relacionados de alguna manera con nosotros, es un tema sumamente delicado a pesar de su aparente ingenuidad. La existencia de chimpancés, mandriles, babuinos y gorilas toca un nervio muy íntimo: el de la prominencia como dominadores de la creación.

No vamos a analizar las connotaciones psicológicas del tema, pero vamos a recordar a través del cine la gran continuidad que el personaje del «gorila» ha tenido a través de miles de películas, en las que casi siempre es mostrado como un animal de gran inteligencia y en unas cuantas ocasiones, animales con los que no debemos meternos bajo cualquier circunstancia…

EXISTS (Eduardo Sánchez, 2014)

Eduardo Sánchez, el co-director de EL PROYECTO LA BRUJA DE BLAIR, nos deleita nuevamente con una cinta found-footage que no deja a nadie indiferente. Esta vez cinco amigos viajan a una cabaña remota en un bosque de Texas y planean grabar todo su fin de semana. Sin embargo, han profanado el territorio de un sasquatch, y él está dispuesto a hacérselo pagar.

Es increíble como algo que tenemos tan visto como es una cabaña abandonada, unos jóvenes revoltosos, un bosque oscuro y una cámara que lo graba todo puede seguir dándonos mucho miedo si sabe cómo hacerse. Se trata de 80 minutos que dan para mucho. Momentos de miedo, de tensión, de sustos, de poca sangre y muchos ruidos en la oscuridad.

Quince años después de EL PROYECTO DE LA BRUJA BLAIR, Sánchez ofrece un deslucido retorno al terror de primera perspectiva.

WILLOW CREEK (BobcatGoldthwait, 2014)

Willow Creek es la propuesta del cómico convertido en director de cine, Bobcat Goldthwait que podríamos catalogar como una cinta de terror experimental. Estamos ante otra cinta de found-footage sobre un sasquatch en el que una pareja graba un fin de semana en el lugar donde en 1967 Roger Patterson y Bob Gimlin consiguieron la más famosa filmación de un Bigfoot.

Por supuesto que Goldthwait nunca deja de hacer una crítica a la sociedad actual y los entes gubernamentales, por lo que la cinta también nos recuerda que miles de personas desaparecen al año en parques nacionales, pero que el Registro Nacional no hace nada para contabilizar o incluso dar noticia de esto. Se trata de una cinta con unos niveles de terror asombrosos y unas escenas sobrecogedoras ya que todo llega de repente después de una hora más bien de risas y escepticismo. Aunque le cueste entrar en acción, os garantizamos que merece mucho la pena.

ATRACCIÓN DIABÓLICA (1988, George A Romero)

La adaptación de George A Romero de la novela de Michael Stewart relata cómo el graduado en derecho Alley Mann (Jason Beghe), tiene que adaptarse a una vida condenada a una silla de ruedas mecanizada después de ser atropellado por un camión. Como un gesto de bondad, su amigo científico Geoffrey (John Pankow) le regala un mono capuchino llamado Ella que ha sido entrenado para que lo ayude en sus tareas diarias.

Hasta ese momento, todo suena como la solución perfecta, pero Geoffrey ha estado inyectándole a Ella con un suero especial que le permite conectar telepáticamente con los pensamientos de Allan y le permite a Ella conocer los más oscuros deseos subconscientes de su nuevo dueño.

Aunque es cierto que Romero se anda por las ramas a la hora de explorar los pormenores de la vida del protagonista tras el accidente, la clave del éxito de la película reside en el hecho de que Allan se da cuenta de que sólo cuando sea capaz de invocar su propia fuerza interior será capaz de evitar que Ella consiga lo que ella quiere.

ENDEMONIADOS (1988, Emmett Alston)

Aquí estamos ante una curiosa mezcla entre cintas sobre Bigfoot, adolescentes con hormonas incandescentes, extraterrestres y una larga lista de etcéteras. Si te gustan las películas en la que te mezclan casi todos los subgéneros de terror a la vez, esta es la tuya. La narrativa sigue a dos jóvenes que son atacados en medio del bosque por un descomunal y agresivo animal. Creen que se trata de un Bigfoot, pero ocurren cosas que les llevan a pensar en extraterrestres.

Cabe destacar los efectos especiales sobre todo lo que hace referencia al supuesto Bigfoot. Dentro de lo grotesco que resulta el «disfraz», desde la careta hasta el traje, hay que decir que el hombre que encarna al yeti se mete muy en el papel y eso se agradece mucho.

En resumidas cuentas, un poco de gore resultón, unas cuantas escenas de desnudez y un cachondeo voluntario e involuntario. Si queréis alucinar un buen rato, os proponemos que veáis este divertidísimo espectáculo fílmico.

SASQUATCH: THE LEGEND OF BIGFOOT (1978, Ed Ragozzino)

Y acabamos con un docudrama grabado en escenarios naturales de Oregon en que se narran varios encuentros con unas criaturas no afectas a la cercanía de humanos denominadas «Bigfoot».

La cinta repercute si se quiere del final de la era de los hippies y «amor y paz», ya que el tono que le otorga al Sasquatch es el de una criatura que ataca sin provocación, aterrorizando mineros. Y, como broche de oro, se incluye un metraje documental (borroso, pero metraje) del susodicho «monstruo».