Algunas personas desarrollan un pánico obsesivo con la idea de que pueden sufrir de catalepsia o cualquier otro trastorno o enfermedad que les haga parecer muertos y acabar siendo enterrados vivos. A este miedo irracional y patológico se le conoce como tapefobia.

Esta situación podría haberse dado antiguamente con mucha más facilidad que en la actualidad, ya que gracias a los avances tecnológicos y médicos con los que contamos hoy en día es casi imposible dar a alguien por muerto cuando en realidad no lo está.

Durante una época esta fobia estuvo ampliamente extendida y en la gran mayoría de países podemos encontrar infinidad de leyendas urbanas que relatan historias del tipo que, años después de muerta una persona, se la encontró en su tumba con indicios evidentes de haber vuelto a la vida tras ser enterrada e intentar salir del ataúd arañándolo. A raíz de eso se puso de moda construir ataúdes especiales con varias medidas de seguridad. Por ejemplo, algunos tenían una campanilla que podía tocarse desde dentro para así hacer saber que el muerto no estaba muerto mientras otros permitían izar una bandera. Otros tenían paneles de cristal rompibles en vez de una tapa e incluso se llegó a incluir una llave que pudiera ser utilizada para abrir la caja desde dentro en «caso de urgencia».

Tanto si padeces de tapefobia como si no, o si lo tuyo es simplemente pasar un muy mal rato disfrutando del cine, hoy en DARK hemos recopilado una lista de 5 películas no aptas para claustrofóbicos. En otras palabras, no te asustes si de repente te entran unas ganas locas de salir un momento para respirar aire fresco…Quedas avisado….

LA OBSESIÓN (1962, Roger Corman)

Basada en un relato de Edgar Allan Poe (“La Inhumación Prematura”), Guy Carrell (Ray Milland), casado con la bella Emily Gault (Hazel Court) reside en un apartado caserón con su mujer y su hermana (HeatherAngel). La relación matrimonial se ve amenazada ante la angustia de Guy por ser enterrado vivo al igual que su difunto padre.

LA OBSESIÓN es una brillante aportación al género de terror afinada con tiento por el realizador, con un estupendo manejo de la cámara, una brillante escenografía, algunos momentos de inspirada creación en el suspense y una estupenda interpretación de un crepuscular Milland. Al mismo tiempo, se trata de una de las pocas ocasiones en la que Corman contó como guionista con Charles Beaumont, un profesional prematuro y extrañamente desaparecido, conocido a través de sus aportaciones en la mítica serie «La Dimensión Desconocida».

Curiosamente, a diferencia de las demás películas en esta lista, es en la muerte donde al protagonista le son reveladas todas las verdades, como si su catalepsia incluyera una especie de epifanía.

 

EL RAPTO DE CANDY (1973, Guerdon Trueblood)

Narrando como Candy, una niña de 16 años es secuestrada por un trío de secuestradores despiadados pero ineptos que la entierran viva con tan sólo un pequeño tubo encajado en el improvisado ataúd EL RAPTO DE CANDY es una joyita de aquellas que solo se hacían en los años setenta en versión «sin cortes». Lamentablemente aquí en España fue vilmente mutilada por los censores.

Te encontrarás rápidamente cautivado por la historia y los personajes mientras te reirás del humor negro que fluye a lo largo de la película. Sorprendentemente, esta fue el único título que llegó a dirigir Guerdon Trueblood. Los actores están geniales y hacen creíble una historia tensa, que desemboca en violento desenlace que será una gran sorpresa para la mayoría de los espectadores aún hoy en día. De hecho, diríamos que es uno de los mejores giros finales de todos los tiempos.

 

SEPULTADO VIVO (1990, Frank Darabont)

Clint Goodman (Tim Matheson) vive feliz sin saber que su mujer Joanna (Jennifer Jason Leigh) mantiene un romance con su ginecólogo. Cansada de su doble vida, Joanna le pide a su amante que le proporcione algo para matar a su marido. La mejor fórmula consiste en administrarle un veneno que no deja huella y cuyos efectos son idénticos a los de un ataque al corazón.

Puede que el argumento de SEPULTADO VIVO esté ya un tanto visto pero la dirección de Darabont (LA NIEBLA) es suficientemente sólida y eficaz para poder desarrollar el argumento con soltura y fluidez narrativa. Empezando por un acertado reparto, unos buenos diálogos que nunca aburren, y una trama llena de tensión; esta cinta es una pequeña joya que vale la pena ver. Y lo más destacable es el inquietante desenlace que no se trata del típico final estereotipado y/o comercial. Si os gustan películas como LAS DIABÓLICAS de Clouzot, esta cinta es para ti.

 

THE DESCENT (2005)

Aunque nos hemos desviado un poco de las reglas de lo que estrictamente ser enterrado vivo, no podía faltar en este viaje hasta las catacumbas del infierno…

Aunque la mayoría del rodaje de esta aclamada cinta de terror de Neil Marshall (DOG SOLDIERS) tuvo lugar en sets especialmente construidos en Pinewood Studios cerca de Londres, sus imágenes de pesadilla lograron disuadir a toda una generación de practicar espeleología de por vida.

En un viaje dedicado al deporte de aventura seis chicas quedan atrapadas en una cueva cuando una roca se desprende y bloquea la salida de la cueva. Mientras buscan una salida en el laberinto de túneles, las chicas se ven perseguidas por una raza de hambrientos depredadores que una vez fueron humanoides, pero que se han adaptado monstruosamente a la vida en la oscuridad. Rodada con un presupuesto de tan solo 3,5 millones de dólares, THE DESCENT en ningún momento parece una producción barata, y, para mi deleite, en ningún momento vemos a Marshall que recurre a sustos baratos para perturbar a su público.

BURIED (2010, Rodrigo Cortés)

Asombrosa, habilidosa y provocadora. Esta cinta de Rodrigo Cortés es, sin duda, uno de los fenómenos cinematográficos del siglo XXI.

En teoría, parecía imposible que un largometraje con un único actor metido en una caja nos pueda enganchar pero no solo tiene fuerza para entretenernos, sino que también consigue que nos metamos dentro de la piel de Ryan Reynolds (en quizás el papel más complejo de su vida) para acabar sintiendo el mismo agobio que él.

Sin duda una cinta para recordar y vivir, que traspasa fronteras, tanto por su fuerza como por su mensaje social.