Hamburguesas, nuggets de pollo, pizza, perritos calientes, aros de cebolla, y una larga lista de etcéteras… La comida rápida es una bendición y una pesadilla para las personas atareadas en el mundo, y todos tenemos nuestras comidas favoritas. Tradicionalmente rica pero grasienta, la comida rápida sabe a pura felicidad, y puede convertirse en una adicción con facilidad. No importa cuál sea tu comida basura favorita, el Día de la Comida Rápida (16 de noviembre) es una excusa perfecta para permitirte disfrutar de todos tus manjares favoritos.

A pesar de lo poco saludable que son todas estas delicias, de vez en cuando no podemos evitar caer en la tentación, y no pasa nada mientras cuides lo que comes habitualmente. Lamentablemente, no se puede decir lo mismo respecto a las siguientes víctimas de la comida basura…

Sweeney Todd: El barbero diabólico de Fleet Street (1982)

En el fondo, SWEENEY TODD relata la historia de una mujer que haría cualquier cosa para preparar el pastel de carne perfecto. ¿verdad? La gente es asesinada no para fines utilitarios de subsistencia y supervivencia, sino para lograr una comida más exquisita. Pregúntele a Alice Waters: se prepara una comida más rica usando ingredientes locales que son mejores y más frescos, ya sean humanos o de otra naturaleza. Como nos pasa con Willy Wonka y la Fábrica de Chocolate, creemos que la versión grabada de la versión teatral original con Angela Lansbury es mucho mejor que la versión de Johnny Depp.

El vendedor de helados (1995)

No hay duda de que esta historia clásica te conmoverá. Gregory Trudor, un niño pequeño, es testigo del brutal asesinato de su ídolo, el vendedor ambulante de helados del barrio y, debido a la conmoción, es internado en un centro psiquiátrico. 20 años después, Gregory decide abrir su propio negocio de helados, pero su locura pronto lo llevará cometer todo tipo de atrocidades. Es una película realmente extraña e incoherente pero que resulta ser muy accesible gracias a la extraordinaria interpretación de Howard. Se mete de lleno en el papel, y es una pena que el reciente intento de financiar una secuela haya fracasado.

The Gingerdead Man (2005)

Ya que se acerca la Navidad, incluir esta película en la lista era obligatorio y sabes que una película con Gary Busey interpretando a un asesino en serie llamado Millard Findlemeyer tiene que ser un regalazo de navidad. Tras ser ejecutado en la silla eléctrica, su madre mezcla sus cenizas en una masa especial para hacer pan de jengibre y un panadero lo convierte en un «hombre de jengibre» para las fiestas navideñas. Al igual que en la cinta clásica MUÑECO DIABÓLICO, el hombre galleta cobra conciencia y quiere retomar sus actos malignos, iniciando una serie de asesinatos entre los empleados de la panadería y cualquier otra persona que se interponga en su camino. Es una película que hay que ver para creer y ha dado lugar a varias secuelas, incluyendo un crossover con la saga de EVIL BONG.

Payasos asesinos del espacio exterior (1988)

¡Por fin, una película que le da un buen uso a la comida del circo! Si eres todo un fan de las películas de terror “cursis”, seguramente habrás visto o al menos habrás oído a alguien hablar de esta película. PAYASOS ASESINOS DEL ESPACIO EXTERIOR no se toman en serio, pero aun así logró darnos pesadillas cuando se estrenó, sobre todo esas escenas de las víctimas envueltas en algodón de azúcar, por muy absurdo que esto pueda sonar. Junto con Pennywise, esa pandilla de payasos arruinó muchas infancias. Sin duda una de las películas de terror más tontas (pero más entretenidas) de los 80.

Veréis una selección de momentos gastronómicos de lo más locos desde unos «gusanos payasos» que nacen de las palomitas de maíz hasta una nave llena de capullos de algodón de azúcar que transforman las víctimas en un líquido que los payasos beben con una pajita.

Poultrygeist (2006)

Cuando el cementerio indio de T(r)omahawk es derribado para dar paso a un restaurante de comida rápida con temática militar, el «American Chicken Bunker», se desencadena una combinación mortífera de espíritus enfadados y pollos recién sacados de «campos de concentración», deseosos de castigar a los culpables con arreglo a las antiguas leyes tribales: a través del pollo frito zombificado. Si te parece poco, también es un musical y una película pornográfica soft-core. ¡De nada!