El término película de serie B fue acuñado por primera vez en la «Edad de Oro» de Hollywood, que se extendió desde los años 30 hasta finales de los 50. Ver dos películas seguidas en el cine era algo habitual, por lo general una película de un prestigioso estudio protagonizada por estrellas, y la otra una película de serie B. La película de serie B solía ser de menor presupuesto y sin protagonistas conocidos. Por lo general, estas cintas eran de género: películas de vaqueros, ciencia-ficción y de terror siendo las más populares.

A finales de los años 50 se fue desapareciendo esta moda y junto con él la demanda por películas de serie B. Sin embargo, en la década de los 80, llegó el cine en cinta de vídeo y el cine por cable, lo cual supuso la muerte del cine conocida como »Grindhouse». La explosión del mercado de películas en cinta de video hizo que las películas de terror B florecieran como nunca antes. Y estas películas reflejaban los tiempos. El cambio más notable fue la inclusión de la comedia, sobre todo en las películas con menor presupuesto, quizás para atraer a una audiencia más amplia, o quizás para compensar los efectos especiales baratos.

El éxito descomunal de TIBURÓN (1975) y LA GUERRA DE LA GALAXIAS (1977) desdibujó las líneas entre la temática del cine convencional y la del cine de serie B. Una película sobre un tiburón asesino gigante y un título que se desarrolla en el espacio habían sido (tradicionalmente) temas de películas de serie B. En los 80 la ciencia ficción y el terror se convirtieron en algo más comercial,por lo que las películas B tenían que buscar maneras alternativas de ofrecer algo diferente, por lo que sus temas y argumentos se volvieron más radicales y más estrafalarios. Con todo esto en mente, hemos decidido rebuscar entre montañas de viejas cintas VHS de los años 80 para encontrar algunas joyas en bruto que necesitan ser redescubiertas…

GALAXIA PROHIBIDA (1982)

Con GALAXIA PROHIBIDA, Allan Holzman nos regaló un exploitation espacial inquietantemente adictivo y enfermizo como pocos:

Un equipo de investigadores expertos en bioingeniería genética es destinado a una misión en el confín del universo, sólo saben que en ese lugar hay extrañas formas de vida. Allí serán amenazados por la misma forma de vida que crearán…

No os vamos a mentir, es un desbarajuste total de principio a fin que plagia – sin tapujos – muchos elementos de otras películas de ciencia-ficción de la época, desafiando cualquier lógica narrativa. Aún así, sigue siendo una cinta ridículamente fantástica.

DEMONS (1985)

¡Una película de terror italiana ambientada en Berlín, producida y co-escrita por el maestro del terror italiano Dario Argento! En realidad, es una película de zombis, pero los zombis aquí son más rápidos y más ágiles, y se llaman «Demonios». Un grupo de personas debe unirse y luchar contra estas hordas de demonios. Aunque esta cinta carezca de comentarios sociales, algo que no sucede en las películas de zombis de George Romero, si logra ponerse a la altura de los directores más importantes de los ochenta.

La cinta tiene unos momentos realmente escalofriantes y, a pesar de su bajo presupuesto, los efectos siguen siendo excelentes. Los Demonios en sí son realmente grotescos y terroríficos. Los efectos se ven tan bien, sobre todo por la iluminación y la fotografía de la película, algo que siempre ha separado el cine de terror italiano del resto. La trama de la película no tiene ningún sentido, pero no pasa nada ya que eso es un fallo menor ante tanta carnicería, caos, sangre y pánico en la pantalla.

STREET TRASH: VIOLENCIA EN MANHATTAN (1987)

La premisa es una de las historias más sencillas jamás adaptadas a una película que sigue a un grupo de vagabundos, que vive en las calles de Nueva York, sobreviviendo de robos y pequeños delitos. Un buen día un tendero local descubre una caja en su bodega con una nueva bebida ‘VIPER’, la cual vende a un bajo precio a los vagabundos. El grupo de indigentes compra la bebida. Pero cuando la beben se derriten inmediatamente, convirtiéndose en una papilla pegajosa. Esta comedia de terror es una de las cintas más imprescindibles de los años 80 por lo escandalosa que es, su humor escatológico y unos efectos especiales excepcionalmente repugnantes (en el mejor sentido posible). Cabe destacar que Street Trash fue dirigida por Jim Muro, quien llegó a trabajar con los más grandes en Hollywood, trabajando como operador de cámara en cintas tan icónicas como Abyss, Terminator 2 y Titanic de James Cameron, Casino de Martin Scorsese y Heat de Michael Mann.

PAYASOS ASESINOS DEL ESPACIO EXTERIOR (1988)

Creado por los hermanos Chiodo – bien conocidos por ser el equipo detrás de unas bolas peludas con ni sé cuantos conjuntos de dientes, mejor conocidos como CRITTERS – estos payasos/alienígenas mortales de los extremos más alejados del espacio llegan en una nave espacial en forma de carpa de circo, armados con pistolas de palomitas y unos capullos de algodón para almacenar un sinfín de cadáveres ensangrentados.

PAYASOS ASESINOS DEL ESPACIO EXTERIOR tiene todo lo que puedes pedir y más de un B-Movie, y la locura extrema que padecen los antagonistas les hacen payasos aún más aterradores.

LECTURAS DIABÓLICAS (1989)

Virginia (Jenny Wright) es una tímida empleada de una librería de libros de segunda mano que está obsesionada con un autor de terror muerto, Malcolm Brand. El autor era un asesino trastornado que se enamoró de una estrella de cine y arrancaba partes de su cuerpo para ofrecérselas a ella como muestra de su amor.

Tras encontrar una copia de la última novela de Brands, «I, Madman», Virginia descubre que algunos detalles del libro están pasando en su vida real. Los asesinatos mencionados en el libro empiezan a ocurrir por toda la ciudad y más tarde a las personas más cercanas a ella. Parece que el propio Brand ha vuelto de la muerte, y cree que Virginia es la estrella de cine que una vez lo dejó plantado.

El uso de una historia dentro de una otra funciona muy bien, creando una atmósfera aterradora dentro de la película. La historia se mueve entre la realidad y la imaginación, entre el libro que está leyendo y las cosas que suceden en su vida real, algo que proporciona una lógica onírica en la que nunca estás seguro de lo que es real y de lo que no lo es.