Ya que los años 80 nos regalaron cuatro cintas de HALLOWEEN, cinco paseos por Elm Street y un gran total de ocho entregas de VIERNES 13, se entiende de sobra por qué la susodicha década es conocida como la edad de oro de las películas slasher. Incluso en una década saturada de clásicos degenerados como INOCENTADA SANGRIENTA y NOCHE DE PAZ, NOCHE DE MUERTE, todavía quedan unas cuantas películas slasher lamentablemente olvidadas de los 80 que, sin lugar a dudas, merecen más respeto y reconocimiento.

Ninguna de las cinco películas de la siguiente lista puede competir con las cintas slasher más veneradas de la historia como NAVIDADES NEGRAS de Bob Clark o BAHÍA DE SANGRE de Mario Bava de la década anterior, pero cada una tiene su cierto encanto y estilo propio que las sitúa por encima de la mayoría de las películas slasher de dicha era.

Si estás en busca de una cinta rebosando de víctimas propiciatorias, sangre a chorros y unos peinados descomunales, entonces estas cinco películas descuidadas y subestimadas de los años 80 no te defraudarán…

LA QUEMA (1981)

Tres años antes de que Freddy Krueger apareciera en los titulares, esta extraordinaria slasher que se desarrolla en uno de los lugares más pisados por los psicópatas – un campamento de verano – nos presentó a quizás el primer sociópata calcinado de la época de las películas slasher. Una de las primeras películas producidas por el gran Harvey Weinstein, LA QUEMA se centra en las hazañas del terriblemente desfigurado conserje del Camp Blackfoot con una sed inhumana de venganza por la “broma” que le costó su piel cinco años antes. Armado con unas tijeras gigantescas, regresa al campamento sin previo aviso para hacer una visita a los adolescentes responsables por su sufrimiento. Si los efectos gore del mago Tom Savini son suficiente incentivo para verla, también cuenta con una larga lista de actores y actrices que luego lograron convertirse en grandes estrellas, incluyendo Fisher Stevens (CORTOCIRCUITO, “Perdidos”), Jason Alexander (PRETTY WOMAN, “Seinfeld”) y Holly Hunter (CRASH, COPYCAT).

SIETE MUJERES ATRAPADAS (1983)

Dado que al menos una docena de películas que giran en torno a una premisa similar se lanzaron al mismo tiempo, es comprensible por qué SIETE MUJERES ATRAPADAS pasó algo desapercibida cuando se estrenó. Es una gran pena, ya que este debut del director Mark Rosman nos ofrece un buen equilibrio entre unos efectos sangrientos realmente asombrosos y un suspense muy intenso que no fueron capaces de lograr tantas otras cintas de terror de la época. Al igual que muchos contemporáneos del subgénero, la película empieza con un grupo de niños que hacen una broma “inofensiva” pero que se les va de los manos, y a raíz de ahí empieza una serie de asesinatos de lo más grotescos cometidos por un psicópata con un bastón afilado. SIETE MUJERES ATRAPADAS es, indudablemente, una de las películas slasher más divertidas de la década. Y es que, ¿cómo no se puede disfrutar de una película que incluye una escena donde alguien es apuñalado con una caja de música de juguete?

EL MUTILADOR (1984)

EL MUTILADOR, del director Buddy Cooper, tiene muchísimo estilo y poca sustancia, pero ¿no fue esa la esencia de muchas de las películas slasher baratas de la era VHS que todos amamos? Para una película con un presupuesto tan reducido, los efectos sangrientos son inesperadamente eficaces. Entre otros momentos para disfrutar con toda la familia, hay escenas de mujeres con las tripas expulsadas de su abdomen por disparos a quemarropa y el plato fuerte de la película – una secuencia donde un gancho descomunal atraviesa el útero de una chica “involuntariamente”. En cuanto a la trama, no hay mucho aquí que no hayas visto antes, pero la clase magistral en derramamiento de sangre hace que esta sea un “must” para los más fieles del género.

TERROR EN EL INSTITUTO (1987)

Mucho antes de SCREAM: VIGILA QUIEN LLAMA, esta ingeniosa comedia de terror ya estaba deconstruyendo todos los clichés del género slasher. Esta “parodia” del director Bill Froehlich (“Las pesadillas de Freddy”) utiliza casi todos los trucos del cine de terror para desencaminar al público, con una narrativa todo menos lineal pero a la vez magistralmente abordando una fórmula muy explotada en los slasher: “una película dentro de otra película”. A pesar de ser una parodia la cinta es bastante más profunda que la mayoría de las películas de su clase, con mucho más tiempo dedicado a ir revelando su historia cargada de giros inesperados que ir tirando cubos y cubos de sangre e intestinos por todos lados cuando se le antoja al director. Sin duda fue un pionero del cine de terror autorreflexivo y una película que estaba a años luz adelantada en su tiempo. Ah, y antes de pasar a la última película, cabe mencionar que verás a un chico que se parece mucho a un tal George Clooney paseando por los pasillos de instituto así que ¡mantenga los ojos bien abiertos!

HELL HIGH (1989)

Hacia el final de la década, el género slasher estaba cavando su propia tumba. Hasta los mismísimos Freddy y Jason habían caído en un bache así que no es de extrañar que una película de terror independiente que salió de la nada como HELL HIGH no recibiera mucho amor en su día. Y es otra pena ya que esta cinta de Douglas Grossman tiene más giros que una caja de muelles, con una historia bastante formulista que rápidamente se convierte en una rica madeja de intriga y misterio; sin revelar mucho, sólo vamos a decir que los papeles de víctima y victimario no son precisamente lo que parecen y justo cuando crees saber por dónde van los tiros, no podrías estar más equivocado (o eso esperamos). Y debemos reconocer lo que es debido: en un momento en que parecía que la fórmula slasher se había quedado sin aliento, HELL HIGH infundió vitalidad y frescura al subgénero, y si no la has visto, te aseguramos que todavía te queda por ver una de las mejores joyas ocultas de los años 80…