Algunos subgéneros suelen acabar sin aliento pero, en cambio, escritores y guionistas de cintas de zombis (aunque sean poco) han logrado idear algunos giros novedosos para insuflar nueva vida a los no-muertos. Y, en los últimos años, hemos podido disfrutar de algunas de las mejores historias de zombis, no sólo en el cine (TRAIN TO BUSAN, CARGO, ZOMBIS NAZIS 2), sino también en el mundo de los cómics («I Am a Hero», «Revival«, «The Walking Dead»), los videojuegos («Dead Rising», «Resident Evil», «The Last of Us») y la televisión («The Walking Dead«, «Ash vs Evil Dead», «In the Flesh»).

Pero, como hemos dicho, la ingenuidad es difícil de encontrar, sobre todo en un subgénero tan saturado como el de los zombis. Por lo tanto, hoy en Dark, queremos destacar 6 películas imprescindibles que desafían lo convencional para renovar tu confianza en los muertos vivientes…

VINIERON DE DENTRO DE… (1975, David Cronenberg)

David Cronenberg dirigió esta joya infravalorada que lleva su relación amorosa con el body-horror y la combina con lo que, sin ese toque visceral del “Rey del terror venéreo”, hubiera sido el formato tradicional del subgénero de los zombis. De hecho, nos da la sensación de que George A. Romero se inspiró mucho en esta película cuando rodó Dawn of the Dead (ZOMBI) 2 años más tarde…

La película relata como un científico se suicida después de asesinar a una joven y, durante la investigación, un médico descubre que había estado realizando experimentos de ingeniería genética con unos parásitos que quería utilizar como órganos en trasplantes humanos. Poco después, los vecinos del científico empiezan a manifestar comportamientos que los convierten en zombis con gran apetito de sangre y sexo. La plaga no tarda en extenderse por toda la ciudad.

Un sinfín de otras películas nos han presentado zombis que se rigen puramente por instinto animal de matar para alimentarse pero VINIERON DE DENTRO DE… nos presenta zombis que se rigen primero por el instinto animal de fornicar con el instinto de matar relegado a un segundo plano.

 

LAS UVAS DE LA MUERTE (LES RAISIN DE LA MORT) (1978, Jean Rollin)

En el campo francés, la contaminación de pesticidas está provocando reacciones degenerativas en los habitantes. Una mujer de paso se pierde en la zona sin saber qué hacer ni en quién confiar.

LAS UVAS DE LA MUERTE se diferencia de la mayoría de cintas rodadas por Rollin por aquella época ya que es el único proyecto en el cual se acercó al terror setentero al uso en el que en todo momento están ocurriendo un sinfín de cosas, aunque con ese toque francés en la trama que te deja con cara de que quizás la metáfora ha volado por encima de tu cabeza (si es que había una).

Cuenta con bastante contenido de gore de muy bajo presupuesto y desnudez pero, según nuestro entender, no es una cinta que se apoya sólo en ese aspecto. Los aspectos más destacados son el escenario oscuro, la interpretación sublime de Marie-Georges Pascal y los estallidos de violencia que en efecto contribuyen a que el espectador se implique en la odisea de Elisabeth cuando se ve acosada por los locales que padecen de una enfermedad que viene acompañada de pústulas, irritación de la piel y unos irresistibles impulsos homicidas…

 

RE-ANIMATOR (1985, Stuart Gordon)

Los años 70 y 80 estuvieron plagados de cine de terror de todos los tipos y tamaños, pero entre las proyectos más audaces y excéntricos fue esta adaptación del relato de H. P. Lovecraft «Herbert West: reanimador». Ganadora del premio a la mejor película en el festival de cine fantástico de Sitges, RE-ANIMATOR es uno de los proyectos más originales de muertos vivientes de todos los tiempos que nació a raíz del hecho de que Stuart Gordon tenía una necesidad de crear algo nuevo relacionado con la leyenda de Frankenstein ya que el género se vio inundado por películas de Drácula en esa época. Aunque los muertos reanimados en esta cinta tienen mucho más que ver con los que estamos acostumbrados a ver en las típicas películas de zombis, no hay duda de que el excéntrico Dr. Herbert West (Jeffrey Combs) comparte mucho en común con el Dr. Frankenstein.

 

MALEFICIA (1998, Antoine Pelissier)

La familia Karlson hereda un castillo en Transilvania. A partir de entonces se enfrentarán a una infinidad de seres maléficos y monstruosos, vampiros y zombis sometidos por demonios. Su única esperanza será la muerte…

Esta cinta poco convencional de Francia fue dirigida por Antoine Pellissier, que era un médico practicante en ese momento, por lo que puedes estar seguro de que las imágenes de las vísceras de la gente masacrada son bastante precisas.

El trasfondo del siglo XVIIII satisfará a los fans del cine de terror gótico, pero las ingentes cantidades de sangre y gore atraerán también a los fans de las películas más habituales de zombis que no se contienen. Y si aún no te hemos convencido, también se presentan unos vampiros al final para los que están buscando un poco de variedad.

ZOMBIES PARTY (2004, Edgar Wright)

Toca el turno de uno de los títulos que seguramente os habrá pasado por la cabeza al leer el título de este artículo. Por supuesto, estamos hablando de la ópera prima de Edgar Wright, la primera entrega de la «Trilogía del Cornetto», ZOMBIES PARTY.

Aunque Wright no fue el primero en rodar lo que se conoce como un ROM-ZOM-COM, el cineasta se hizo renombre por lograr crear una película fresca y divertida en la que le daba la vuelta a todos los clichés del género, sin dejar de lado alguna metáfora que otra sobre la sociedad contemporánea, todavía mucho más alejada hoy en día que aquella a la que hacía referencia un tal George A. Romero.

 

THE BATTERY (2012, Jeremy Gardner)

Esta joya independiente escrita y dirigida por Jeremy Gardner con un micro-presupuesto sigue a dos ex jugadores de béisbol que emprenden una odisea que los lleva a recorrer las carreteras de una Nueva Inglaterra repleta de zombis.

Ante una película independiente, de tan bajo presupuesto, y con una temática zombi «aparentemente», uno podría pensar que se trata de otro producto de serie Z más. Sin embargo, THE BATTERY consigue revitalizar el subgénero con creces al no ser «realmente» una película de zombis. Es más bien una «road movie» que sigue a dos amigos, Ben y Mickey, tratando de hacer todo lo que pueden para sobrevivir. Por supuesto, hay enfrentamientos esporádicos con zombis – algunos graciosos, otros desgarradores – pero todo de manera singular. En resumidas cuentas, es una película de zombis que no quiere ser una película de zombis y funciona a la perfección. Y por si eso fuera poco, cuenta con uno de los desenlaces más desalentadores que podemos recordar.