Un 3 de febrero, hace 25 años, se estrenaba el tributo de John Carpenter a H.P. Lovecraft, En la boca del miedo. El título hace una perfecta alusión a la novela de Lovecraft de 1931, «En las montañas de la locura» pero el homenaje va mucho más allá gracias al poder evocador de mitos fundamentales que trastornan nuestras realidades.

La cinta es considerada por muchos como una de las mejores películas lovecraftianas hasta la fecha y la última obra maestra del cine de terror de Carpenter debida a la creatividad de su premisa (un autor deformando el tejido de la realidad a través de sus libros) y una interpretación demente de Sam Neill como John Trent, no demasiado lejos de otro papel que interpretó en Horizonte final.

Sin lugar a dudas es una cinta de terror infravaloradísima sobre el poder de los libros y sus autores en nuestra sociedad. Con lo cual, hemos querido celebrar su aniversario con vosotros con esta selección de curiosidades y anécdotas sobre la tercera -y última- entrega de la «Trilogía del Apocalipsis», cuyo nombre y concepto fueron creados por Carpenter y a la que precedieron La Cosa y El príncipe de las tinieblas.

– El personaje de Sutter Cane está obviamente basado en el amigo de John Carpenter, Stephen King, e incluso llega a referirse a las raíces de King en Nueva Inglaterra y Hobb’s End reemplaza a Castle Rock. Como sabrás, Carpenter dirigió una versión cinematográfica de Christine de King (1983) y Michael De Luca (el guionista de la cinta) había escrito previamente el guión de la adaptación de King, El cortador de césped (1987). Sin embargo, los personajes dicen que Sutter Cane es aún más popular que Stephen King.

– El edificio utilizado como la institución mental al principio de la película es en realidad una planta de filtración de agua en la zona de Beaches en Toronto. Ha sido el escenario de otras cintas, incluyendo la fortaleza de la isla en El hermano secreto (2002). Se prohibió rodar dentro de este edificio después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en los EE.UU.

– John Carpenter tiene un breve cameo en la película como paciente de asilo al principio de la película. Cuando Trent grita «¡No estoy loco!» por todo el asilo, la cámara pasa por delante de Carpenter, que grita «¡Yo tampoco!».

– Los seis títulos de las novelas de Sutter Cane que aparecen en la cinta son homenajes a famosos relatos de Lovecraft. Incluso llegan a mencionarse algunos fragmentos de alguna de esas obras, que están basados en los propios textos de Lovecraft:TheWhisperer of theDark (El susurrador de la sombra), The Feeding (El banquete), Something in the Cellar (La cosa en el sótano), The Hobb´s End Horror (El horror de Hobb´s End), The Haunter Out of Time (El perseguidor fuera del tiempo) y The Breathing Tunnel (El túnel de respiración) están basadas en The Whisperer in Darkness (El que susurra en la oscuridad), The Festival (El ceremonial), The Thing on the Doorstep (La cosa en el umbral), The Dunwich Horror (El horror de Dunwich) (la próxima obra que adaptará Richard Stanley con SpectreVision tras el éxito de Color out of space con Nicolas Cage), The Haunter of the Dark (El morador de las tinieblas) y The Shadow Out of Time (La sombra de más allá del tiempo).

– El relato corto de Stephen King «Crouch End» se publicó en un compendio de relatos cortos de 1980, «Nuevos cuentos de los Mitos de Cthulhu», con una versión revisada que apareció más tarde en la antología de King de 1993, » Pesadillas y alucinaciones». En la historia, un hombre y una mujer visitan un barrio inglés llamado Crouch End, donde quedan atrapados y no pueden salir. Son provocados, atormentados y perseguidos por un par de niños deformes de otro mundo, que más tarde invocan a un viejo dios lovecraftiano. Algunos aspectos de Crouch End se parecen mucho a la ciudad de Hobb’s End.

– Respecto a «Hobb’s End», el nombre del pueblo es una referencia a la estación de metro donde la nave alienígena es excavada en la película ¿Qué sucedió entonces? (1967).

– Las docenas de monstruos que aparecen hacia el final de la película son una combinación de hombres vestidos con trajes, la animatrónica y un «muro» de criaturas de tamaño real. Se necesitaron más de treinta personas para operar a los monstruos.

– Robot Monster (1953), que Sam Neill está viendo al final de la película, fue una de las películas de monstruos favoritas de John Carpenter cuando era niño.