William Friedkin nació el 29 de agosto de 1935, en Chicago Illinois. Tras ver la cinta CIUDADANO KANE (1941) durante su adolescencia, Friedkin quedó impresionado con los logros de Orson Welles en aquel film, el cual según Friedkin, terminaría marcando su carrera como director y sería la razón principal por la que se interesaría en el mundo del cine.

Desde entonces, Friedkin siempre ha defendido el papel del cine como ayuda para buscar formas de convivencia, para mostrar el mundo como está y cómo debería ser cambiado. Prefiere el cine clásico al actual y rechaza aquel en el que tiene que haber «alguien que mate vampiros o zombies». El director ha descrito Hollywood como «un gran casino» y ha criticado los enormes presupuestos que se dedican a unas pocas películas.

Para celebrar el cumpleaños de este cineasta de pura sangre te recordamos una selección de sus cintas que todo fan del cine de género no se debe perder.

EL EXORCISTA (1973)

Mucha gente solo conseguía el sueño si dormía con un crucifijo después de ver EL EXORCISTA en 1973, y con razón. La historia de una niña de 12 años poseída por el diablo era algo que el público nunca había visto antes, y nos hizo cuestionar la religión y la existencia del bien y el mal. Fuimos testigos de como Regan MacNeil interrumpía una fiesta de su madre para orinar en la alfombra, violar su cuerpo con un crucifijo y girar la cabeza de un modo que desafiaba todas las leyes de la naturaleza. Nos hizo pensar que si una niña inocente de 12 años puede ser vencida por un mal de esa forma, entonces lo mismo podía pasar a cualquiera de nosotros también.

Y lo que hizo que la película sea aún más aterradora fue el hecho de que los eventos de la película se inspiraron en un exorcismo que se efectuó en la vida real. Bueno. Más o menos. EL EXORCISTA fue adaptado de la novela del mismo nombre de William Peter Blatty y el propio autor se inspiró en el exorcismo de Roland Doe, que pasó en 1949. Se enteró de las experiencias del niño como estudiante en la Universidad de Georgetown, razón por la cual EL EXORCISTA se desarrolla en Washington, DC.

A diferencia de la película, el niño poseído era un niño de 12 años, no una niña. Aunque el niño permanece en el anonimato, uno de los curas que realizó los exorcismos, el padre William S. Bowdern, ha compartido las experiencias que tuvo con el niño. El padre William fue llamado por la familia del niño para ayudar porque se volvió cada vez más agresivo después de la muerte de su tía. La iglesia realizó un exorcismo sobre él, y fue uno de los tres exorcismos sancionados por la iglesia en ese momento. Curiosamente, el año pasado, William Friedkin grabó un exorcismo real para su documental THE DEVIL AND THE FATHER AMORTH. La película, que debutó en el Festival de Venecia, sigue la historia de una mujer italiana que había sido exorcizada en ocho ocasiones por el Padre Gabriele Amorth. En una situación extraordinaria, William Friedkin recibió autorización para rodar el noveno intento. Hablando con la revista Variety, Friedkin comentó, «Fue aterrador. Pasé de estar asustado por lo que podría pasar a sentir una enorme empatía con el dolor y sufrimiento de esta mujer, lo que resulta obvio en la película».

 

CARGA MALDITA (1977)

Después del éxito de EL EXORCISTA Friedkin optó por una trama bastante distinta – una de acción, aventura y suspense – con CARGA MALDITA, un «remake» de la cinta francesa EL SALARIO DEL MIEDO (1955). La cinta sigue a cuatro personajes principales: un delincuente estadounidense (Roy Scheider), un empresario francés (Bruno Cremer), un terrorista palestino (Amidou) y un asesino (Francisco Rabal), quienes han tenido que exiliarse por diferentes motivos y coinciden en una aldea en la selva de Centroamérica. Para sobrevivir se ven obligados a aceptar una misión casi imposible, llevar seis cajas de un explosivo que puede estar en mal estado para apagar un incendio en el pozo petrolífero (provocado por la guerrilla local), a cambio de dinero y la residencia legal, pero bajo un elevado riesgo de fracaso.

En una entrevista reciente, el cineasta comentó que está convencido de que su película, al que considera entre sus mejores obras, ha envejecito muy bien: «Está ambientada en una especie de limbo temporal y ni los cortes de pelo ni la ropa ni los decorados se ven tan viejos».

 

BUG (2006)

Basada en la obra de teatro de Tracy Letts (que también escribió el guión de la película), BUG relata como un paranoico veterano de guerra se encierra con una mujer solitaria en una siniestra habitación de motel en Oklahoma, intercambiando teorías de conspiración. A medida que la paranoia de la pareja crece, se solidifica una idea sobre insectos asesinos que infectan sus cuerpos. Poco después, estalla la violencia.

Uno de los mayores logros de esta película es ver cómo esta habitación de hotel se transforma en un entorno tan inestable e inquietante. Te atrapa en todos los sentidos y te ves a ti mismo acorralado en esta habitación de locura con estas personas, sin saber realmente que es real y que es una alucinación.

 

KILLER JOE (2011)

En esta última cinta, Friedkin demostró que aún le quedaba mucha vida en sus venas. Una adaptación de otra obra de teatro homónima de la ganadora de un Pulitzer Tracy Letts, la cinta sigue a Chris (Emile Hirsch), un camello de poca monta, y su padre quienes planean matar a su madre y ex-mujer para quedarse con el dinero de su seguro de vida. La razón es que Chris ha contraído una deuda y está amenazado de muerte. Padre e hijo contratan los servicios de ‘Killer Joe’ Cooper (Matthew McConaughey), que es policía y también asesino a sueldo. Friedkin dirige con mano maestra, dando una lección de contención y estilo que ya quisieran muchos jóvenes realizadores. Una cinta injustamente olvidada que sin lugar a dudas merece convertirse en todo un clásico del cine negro moderno.