Regalar cosas es una tradición en los días festivos y cumpleaños que se supone que trae alegría y solidaridad. Lamentablemente, cuando alguien regala algo en una película de terror, es más que probable que el regalo sea embrujado, maldecido o que de alguna otra manera provoque algún tipo de terror. Desde muñecas mortales hasta objetos malditos y regalos dejados por acosadores trastornados, las películas de terror están rebosando de regalos que han sellado los destinos de sus destinatarios, como lo demuestra la siguiente lista…

GREMLINS (1984)

La cinta clásica del director Joe Dante muestra al público que algunos regalos llegan acompañados de muchas responsabilidades: El joven Billy Peltzer (Zach Galligan) recibe un regalo bastante inusual por Navidad. Su padre, un despistado inventor, le compra una extraña mascota cuyo nombre es Mogwai. A pesar de su aspecto bondadoso y achuchable, hay que tener un especial cuidado con la mascota.

Dante usa los mogwais como un paralelo para enseñarnos lo que sucedería si descuidas tus responsabilidades como dueño de una mascota o si recibes un regalo caro que resulta ser artículo defectuoso y/o peligroso.

 

MUÑECO DIABÓLICO (1988)

Chucky ha pasado por muchas etapas y la verdad es que es más bien conocido hoy en día por sus chistes cursis. Aún así, la primera película es imposible de olvidar cuando el adorable nuevo regalo de navidad de Andy Barclay, Chucky, un muñeco poseído por el asesino en serie Charles Lee Ray, zigzagueaba entre un angelito de ojos azules y una máquina de matar malhablado.

 

GHOSTHOUSE (LA CASA ENCANTADA) (1988)

De todas las lecciones que hemos aprendido de las películas de terror a lo largo de los años, quizás la más obvia es, ”Nunca regales a tu hija un muñeco de payaso que has robado de la tumba de un niño muerto». Sin embargo, así empieza La casa encantada, que se estrenó bajo el título de La casa 3 en Italia como una “secuela no oficial” de la saga Evil Dead de Sam Raimi.

Por supuesto, el muñeco obliga a la niña a matar. ¿O tal vez comete un delito él mismo? ¿O la convierte en un fantasma? También hace que las bombillas se expandan y provoca todo tipo de cosas raras en la casa. Pero como es una película de terror gótica italiana tampoco tiene por qué tener mucho sentido, ¿verdad?

 

TRILOGIA DE TERROR (1975)

Protagonizando «Amelia», el segmento final de una antología producida por la tele, Karen Black se encontró cara a cara con esta pesadilla minúscula. Basada en «Prey», una historia corta de Richard Matheson, Karen Black se mete en la piel de Amelia, una chica que no puede resistir a la tentación de comprar un fetiche de cacería zuñi a un buen precio, a pesar de que viene acompañado de un pergamino alegando que en su interior dicho muñeco contiene el espíritu real de un cazador zuñi llamado ‘El que mata’. Tan pronto como llega a casa con su nuevo juguete ‘El que mata’ cobra vida y no se detiene frente a nada para matar a Amelia, logrando sobrevivir después de ser aplastado, ahogado e incluso cocinado vivo. Que la muñeca Zuñi sea tan difícil de matar sólo hace que la tensión se prolongue aún más.

 

THE BOX (2009)

Basada en un cuento corto de Richard Matheson que había sido adaptado previamente para un capítulo de “La dimensión desconocida”, la versión de Richard Kelly convierte la premisa bastante sencilla en un cuento extrañamente enrevesado que involucra a la NASA, el módulo de aterrizaje de la sonda espacial Viking 1, y muchos fenómenos inexplicables.

Norma Lewis (Cameron Diaz), profesora de un colegio privado, está casada con Arthur (James Marsden), un ingeniero de la NASA, y tiene un hijo de nueve años. Un día, se presenta en su casa un hombre misterioso, con el rostro horriblemente desfigurado, que le propone a Norma una vida alternativa: la caja. La pareja, que sólo dispone de 24 horas para decidirse, se enfrenta a un espinoso dilema moral. La cuestión es que decidan lo que decidan, ya se han desencadenado terribles hechos que están completamente fuera de su control. Es un giro bastante irresistible de las historias sobre propuestas indecentes, y si no disfrutas de sus muchos giros y vueltas, siempre tienes la versión menos enrevesada en «La dimensión desconocida» o la historia original de Matheson, «Button, Button».