Se desconoce el origen del Día de la Cámara (29 de junio), pero sirve como recordatorio de la existencia de la cámara y sus diversos usos. Al fin y al cabo, ¿cuántos otros medios pueden plasmar a la gente y a su entorno de una forma tan perfecta? ¿Cuántos otros medios pueden hacernos sonreír al recordar el pasado, o al recordar eventos que han formado parte de nuestras vidas?

Por supuesto, habida cuenta de que la realización del cine y la fotografía tienen tanto en común, resulta chocante que no haya más películas de terror que se centren en los fotógrafos. Sin embargo, con suficiente esfuerzo, se puede encontrar algunas verdaderas joyas como se demuestra en la siguiente lista…

SHUTTER (2004)

Estrenada en 2004, SHUTTER es una película de terror asiática de Tailandia que se centra en unas extrañas imágenes que se encuentran en unas fotografías al ser reveladas. Tras atropellar a una mujer joven en la carretera, Jane y Tun huyen de la escena. Sin embargo, poco después Tun empieza a ver sombras blancas con rostros en las fotos que revela.

Cuando resulta que la chica no era una desconocida sino una antigua novia de Tun, la gente más cercana a él empieza a morir y parece que el fantasma vengativo de la chica ha vuelto en busca de venganza. En 2008 hicieron un remake hollywoodiense protagonizado por Joshua Jackson y Rachael Taylor.

EL VERDUGO ESCARLATA (IL BOIA SCARLATTO) (1965)

Esta cinta es toda una fiesta de sangre de la época en que se inventó por primera vez el susodicho subgénero. La película relata como un fotógrafo y sus modelos visitan a un antiguo castillo para realizar algunas fotos sensuales para una fotonovela. Pero en realidad el castillo está habitado por un lunático que se piensa que es el espíritu reencarnado de un verdugo del siglo XVII cuyo trabajo es proteger su morada de los intrusos. EL VERDUGO ESCARLATA mezcla el gore con el erotismo de una manera que, muy a nuestro pesar, solo pudimos disfrutar en la época del terror cursi de los años 60.

C.H.U.D. (1984)

Esta película de ciencia ficción se centró mucho más en la crítica política que la gran mayoría pensaban cuando se estrenó en salas. Es una cinta con una narrativa sabiamente construida que sigue a un fotógrafo trabajando en un proyecto para capturar la esencia de la gente sin techo en Nueva York, pero ha habido una serie de desapariciones y todo lo ocurrido apunta a un encubrimiento gubernamental. Y lo es, en forma de vertidos de desechos tóxicos que han causado que la población viviendo debajo de la tierra se transformen en monstruos humanoides asesinos en las cloacas de Nueva York. Se trata de un trama que sonaba mucho mejor en papel que resultó ser, sobre todo porque las criaturas tardan una eternidad en salir en la pantalla. Como consecuencia, el público pasa demasiado tiempo descubriendo a George, la ciudad en ruinas y el encubrimiento del gobierno. Trasladando la historia a un nuevo entorno urbano apropiado para la trama, y una relación más equilibrado entre las criaturas y el comentario social, una nueva versión de C.H.U.D. podría llegar a ser algo realmente especial.

EL VAGÓN DE LA MUERTE (2008)

Y seguimos con una cinta que se desarrolla en las profundidades urbanas del metro de Nueva York, con Bradley Cooper en la piel de un fotógrafo que sufre las pesadillas de un tal Clive Barker en sus carnes. El director Ryûhei Kitamura (VERSUS, NADIE VIVE, Blanco perfecto (Downrange)) demuestra una fabulosa inventiva visual a la hora de recorrer los claustrofóbicos vagones de tren en los que ocurre la mayor parte de las sangrientas muertes, causadas por «El Carnicero» que debería estar en el salón de la fama de los mejores asesinos de la historia del cine. Es una cinta que siempre nos pasa por la cabeza antes de coger un metro, algo que demuestra que es una película que ha dejado su huella para siempre.

THE LAST HORROR MOVIE (2003)

Y nuestra última película está rodada de una forma tan realista que parece más bien un documental real que una película de ficción.

Un peligroso psicópata aparece de la nada y comienza a apuñalar brutalmente a una joven camarera. ¿Hartos de la misma peli de terror de siempre? Pues eso mismo parece pensar Max Parry, un asesino en serie de Londres, que filma todos sus asesinatos para mostrar al mundo la verdad sobre su gremio en la película de terror definitiva. Lo que comienza siendo el típico film de matanza de adolescentes se acaba convirtiendo en un perturbador viaje a través de la mente criminal de Max, un cordial fotógrafo de bodas con un particular gusto por la carne humana.