Todos hemos sentido miedo en algún momento, pero no todos sabemos exactamente qué es. Se define como una reacción del cuerpo ante cualquier cosa que veamos como un peligro – que puede ser real o imaginario. Ya que el miedo va por libre y no siempre es racional, hoy te queremos contar algunas curiosidades sobre el miedo para que entiendas qué es lo que nos pasa no solo en la vida real sino también cuando estamos viendo cintas de terror.

El miedo es una emoción básica y, podríamos decir, un instinto. Sabemos que el miedo nos protege de situaciones peligrosas, pero en algunos casos esta emoción deja de cumplir esa función protectora y pasa a ser el propio peligro. Ocurre cuando nos paralizamos por aquello que creemos peligroso pero en realidad no lo es. ¿Se puede controlar el miedo? Se puede, y por eso hemos recopilado esta lista de datos que quizás os servirá para entender algo más sobre de dónde provienen nuestros miedos.

– El miedo tiene una función positiva. Si sobrevivimos es gracias al miedo, a esa sensación que nos hace apartarnos cuando intuimos una amenaza. Y no solo en el aspecto físico, también nos protege en el ámbito emocional. Cuando nos alejamos de las personas tóxicas o potencialmente peligrosas para nuestra autoestima o cuando salimos corriendo de situaciones para las que no estamos preparadas.

El miedo genera cambios físicos. Cuando tenemos miedo se producen una serie de cambios en nuestro organismo que se originan en el sistema límbico y que se traducen en un aumento de la presión arterial, dilatación de la pupila, taquicardia, cambios en la tensión muscular y en algunos casos, te puede paralizar físicamente porque algunas funciones del cuerpo se detienen.

– También se observa un cambio en la percepción de la realidad en esos casos en los que el miedo sobrepasa los límites de lo razonable. Si tienes miedo de una araña, es porque tu mente lo procesa como una amenaza y lo más probable es que la veas de un tamaño más grande de lo que en realidad es.

– El miedo de los niños. Como hemos dicho antes, sobrevivimos gracias al miedo, pero claro está que todos nuestros miedos se desarrollan desde el momento de nacimiento, por no decir antes. Los miedos más comunes en la infancia son a las arañas y a la oscuridad, que ocurren casi de forma instintiva. Al igual que ese miedo al abandono. Otros miedos de los niños, como el temor a tener un monstruo debajo de la cama no se originan por instinto, sino por las terribles historias que les contamos antes de dormir.

– ¿Cuáles son los miedos más comunes? Hay miedos que si bien no llegan a ser universales, sí se encuentran frecuentemente en casi todas las esquinas del mundo. El miedo a la muerte es uno de ellos, así como el miedo a la soledad o al abandono. Y en cuestión de fobias, el miedo a las arañas y el miedo a volar son las más típicas.

– ¿Y los miedos más raros? Como es de esperar, también hay miedos poco comunes pero tan paralizantes para el que los sufre como la amenaza más peligrosa. Aquí estamos hablando de esas fobias, a veces con nombres impronunciables, como la xantofobia (el miedo al color amarillo), la ombrofobia (el miedo a la lluvia) o la parascevedecatriafobia (el miedo a nuestra fecha preferida, viernes 13).

– Igual que hay personas que nunca se enamoran, también hay personas que nunca tienen miedo. No es una suerte, porque no tienen forma de detectar una amenaza y están expuestos a más peligros. Pero es cierto que en muchas ocasiones esta disfunción puede considerarse una ventaja.

– ¿Existe una cura para el miedo? Cuando te das cuenta de que tu miedo es excesivo y, en muchos casos, irracional, te planteas cómo superar ese miedo. Desde los manuales de autoayuda nos bombardean con un sinfín de ideas como que el miedo es el que te impide llevar una vida normal pero, ¿cómo se cura el miedo? No intenten hacerlo en casa. La mejor cura es una terapia psicológica.