Uno de los slashers modernos más queridos y más brutales es la película australiana de 2005 de Greg McLean, WOLF CREEK, que empieza con las palabras «Lo que sigue está basado en hechos reales»; una advertencia que muchas películas de terror usan, incluso algunas que no están basadas en hechos reales ni mucho menos.

En el caso de WOLF CREEK, parece ser que la historia si que tiene muchos aspectos en común con una serie de asesinatos que ocurrieron en los años 90 donde Greg McLean ha confesado que sirvieron de inspiración para crear el antagonista de la película, Mick Taylor.

Como WOLF CREEK está disponible ahora en DARK, hemos querido descubrir los sórdidos detalles de la verdadera historia detrás de una de las películas de terror más salvajes de los últimos años…

Para empezar, Wolfe Creek, con una «e» al final en este caso, es un lugar que realmente existe en Australia y el cráter de la película se formó hace 300.000 años atrás, cuando un meteorito de más de 50.000 toneladas métricas de peso golpeó la tierra, perforando un agujero en la superficie y el intenso calor del impacto licuó tanto el meteorito combo las rocas terrestres cercanas. Mientras que este lugar es real, los asesinatos que vemos en la película no tienen ninguna relación real con el cráter, así que si estás planeando una visita, esperemos que esto te sirva para no cancelar tus vuelos.

Luego, como hemos dicho, el propio McLean ha confirmado en varias entrevistas que el personaje de Mick Taylor, y sus métodos macabros, se basan principalmente en el asesino en serie Ivan Milat, cuya serie de crímenes sádicos fueron colectivamente apodados «Los Asesinatos de los Mochileros«.

Todo comenzó el 20 de Septiembre de 1992, cuando unos jóvenes que participaban en una carrera de orientación en el Bosque Estatal de Belanglo encontraron el cadáver de una chica en avanzado estado de descomposición enterrado a escasa profundidad. Poco después la policía descubrió un segundo cadáver a unos 35 metros del primero y las víctimas fueron identificadas como Caroline Clarke y Joanne Walters, dos jóvenes mochileras inglesas que habían desaparecido sin rastro en Abril del mismo año. Walters fue apuñalada 35 veces por todo el cuerpo, mientras que Clarke recibió diez disparos en la cabeza con un rifle de caza.

Un año más tarde, en Octubre de 1993, un hombre llamado Bruce Pryor descubrió un cráneo y un fémur humano en el mismo Bosque Estatal de Belanglo. De nuevo, la policía no tardó en encontrar los restos de dos personas, las cuales fueron identificadas como James Gibson y Deborah Everist, una joven pareja de autoestopistas de Victoria que había desaparecido en 1989.

Poco después, aparecieron tres cadáveres más, todos turistas alemanes: Simone Schmidl, una joven alemana, que fue vista por última vez haciendo autoestop el día 20 de enero de 1991 a la que apuñaló y decapitó, y Gabor Neugebauer y su novia Anja Habschied quienes se encontraban a poco más de 40 metros de donde había aparecido Schmidl. A Neugebauer le disparó y apuñaló y a Anja la decapitó, y la policía nunca consiguió encontrar su cabeza.

Al igual que Mick Taylor, interpretado por el actor australiano John Jarratt en la película, se cree que Milat pasaba mucho tiempo con sus víctimas antes de despacharlos, ofreciendo llevarles en su coche o pasando largos ratos charlando con ellos en sus campamentos, como bien hemos visto en el primer capítulo de la primera temporada de la serie de WOLF CREEK. Pero el reinado de terror de Milat llegó a su fin cuando Paul Onions, un joven británico quien consiguió escapar, le identificó y Milat fue detenido el 22 de Mayo de 1994.

Después de un largo juicio de 15 semanas, el jurado declaró a Ivan Milat culpable de siete asesinatos y el juez le condenó a una cadena perpetua por cada uno de los siete asesinatos sin posibilidad de libertad condicional. Una vez en el cárcel, su comportamiento seguía siendo todo menos positivo ya que en 2009 se cortó un dedo meñique con la intención de meterlo en un sobre para enviarlo al tribunal que lo condenó y luego en 2011, se declaró en huelga de hambre para intentar conseguir una PlayStation para su celda, cosa que no le sirvió de nada.

Sin embargo, el hecho de saber que Milat ya estaba entre de rejas no sirvió de demasiado consuelo y muchos australianos seguían, y siguen, incapaces de olvidar las historias espeluznantes, sobre todo unos cuantos investigadores quienes siguen sospechando que Milat pudo haber cometido varios asesinatos más. Pero sin importar cuánto se esfuerza la policía, a sus 72 años, Ivan Milat sigue sin bajar la guardia para reconocer su culpabilidad, y más inquietante aun, no muestra el más mínimo tipo de arrepentimiento ni ganas de enmendarse después de tanto tiempo y tantos crímenes tan macabros y crueles…