Todo el mundo ama a las mascotas. Ya sea que estemos hablando de un perro leal que cruzaría un país entero para reunirse con su dueño, un gato amoroso que siempre salta en su regazo cuando te sientas en el sofá para ver una película de terror, o un reptil cuyos dueños insisten que siente amor hacia ellos, a pesar de no poder escuchar nada de lo que dicen sus amos. Amamos a nuestras mascotas, y estamos «bastante» seguros de que ese amor es recíproco. Y es por eso que todo el mundo celebra el «Día de amar a tu mascota» cada 20 de febrero.

Pero, si tal es el caso, ¿cómo es que hay tantas películas sobre mascotas que acaban tan mal sobre todo en el cine de terror? Y acaban mal en muchas maneras: la ciencia sale mal, la influencia satánica, la rabia, los productos químicos en el suministro de agua. Al final, el «por qué» no es tan importante como el «qué» y el «quién». Por lo tanto, hemos recopilado una lista de las mascotas más temibles de la historia del cine.

CUJO (1983)

Empezamos con una cinta que dio una vuelta de tuerca al subgénero de terror animal haciendo que el animal asesino sea el mejor amigo del hombre: un perro. Y, para colmo, uno con pinta de bonachón simpático, un San Bernardo.

Cujo es un nombre ya sinónimo de perro peligroso y malvado. La actuación del perro (y son varios perros más un hombre disfrazado los que se usaban aquí) es muy eficaz, así como la dirección. Pero la gran revelación es el niño (Danny Pintauro), una actuación magistral por un novato de tan solo seis años que aún no sabía quién era el jefe.

La película también sorprende porque, a pesar de ser hecha hace tanto tiempo, no se siente fuera de lugar en ningún momento. Es una cinta muy bien hecha con una trama sólida y sin desperdicio, con muchos momentos de tensión efectivos, aun sabiendo cuándo llegarán.

ATRACCIÓN DIABÓLICA (1988)

La adaptación de George A Romero de la novela de Michael Stewart relata cómo el graduado en derecho Alley Mann (Jason Beghe), tiene que adaptarse a una vida condenada a una silla de ruedas mecanizada después de ser atropellado por un camión. Como un gesto de bondad, su amigo científico Geoffrey (John Pankow) le regala un mono capuchino llamado Ella que ha sido entrenado para que lo ayude en sus tareas diarias.

Hasta ese momento, todo suena como la solución perfecta, pero Geoffrey ha estado inyectando a Ella con un suero especial que le permite conectar telepáticamente con los pensamientos de Allan y le permite a Ella conocer los más oscuros deseos subconscientes de su nuevo dueño.

Aunque es cierto que Romero anda por las ramas a la hora de explorar los pormenores de la vida del protagonista tras el accidente, la clave del éxito de la película reside en el hecho de que Allan se da cuenta de que sólo cuando sea capaz de invocar su propia fuerza interior será capaz de evitar que Ella consiga lo que ella quiere.

EL PERRO DEL INFIERNO (1978)

En EL PERRO DEL INFIERNO, nos encontramos con una perra que es atraída involuntariamente a acciones profanas después de ser adoptada por un grupo de satanistas. Lo más destacado incluye una escena hilarante donde el pobre perro está encadenado dentro de un pentagrama, esperando que el Diablo haga lo que Satanás suele hacer con los perros – vaya uno a saber…

EL PERRO DEL INFIERNO tiene un elenco digno que incluye a Kim Richards (ASALTO EN LA COMISARÍA DEL DISTRITO 13), Yvette Mimieux (EL ABISMO NEGRO) y Richard Crenna (PROFECÍA DIABÓLICA, la saga RAMBO). ¿Es una película sobre un perro satánico realmente aterrador? La verdad es que no demasiado. Pero ¿el perro en sí? ¿Quién realmente tendría a un perro que adora a Satanás en su propia casa?

LA BESTIA BAJO EL ASFALTO (1980)

LA BESTIA BAJO EL ASFALTO se trata de una historia que se hace eco de la famosa leyenda urbana que asegura la existencia de toda una manada de caimanes viviendo en las alcantarillas de Nueva York como consecuencia a una época en la que se solían regalar a los niños las crías de estas bestias anfibias destructoras del mismo modo que hoy día lo hacemos con los peces y tortugas.

Se dice que hay caimanes acechando en el alcantarillado por culpa de los dueños que los echaban cuando ya eran demasiado grandes o simplemente querían deshacerse de ellos.

TEMBLORES 3: REGRESO A PERFECCIÓN (2001)

Puede ser poco convencional tener un gusano de diez toneladas como mascota, pero los locales de Perfection Valley lo hacen para proteger su estilo de vida.

A pesar de que en el pasado los residentes de Perfection mataban a cualquier Graboid que se cruzaba en su camino, Burt Gummer y el resto de los residentes optan por vivir con «El Blanco» como una pseudo-mascota en lugar de renunciar a su calidad de vida. Algunas personas pueden preguntarse por qué alguien querrá una mascota que siempre esté conspirando para matarte, pero lo más seguro es que esa gente no tenga gatos. Puede que «El Blanco» no sea la mascota ideal, pero ha salvado el pellejo de los locales de Perfection en más de una ocasión.