Como dice el refrán, “abril, aguas mil” y aunque a veces el tiempo lluvioso sea un poco cansado, es lo ideal en estas fechas y de lo más beneficioso para el medioambiente, para nuestra salud y nuestro jardín. De hecho, por ese motivo abril se celebra como el «Mes del jardín«.

Los jardines han desempeñado un papel importante en la historia de nuestra cultura, desde fuentes de comida hasta lugares de ocio y entretenimiento. Incluso los hemos usado para elaborar medicinas naturales. La palabra jardín proviene del inglés medieval, francés y alemán, y significa un pequeño recinto adjunto a un edificio en el Reino Unido.

Dado el papel que juegan las plantas en nuestra sociedad, solo era una cuestión de tiempo antes de que se incorporaran a una amplia variedad de películas de terror. Por lo tanto, con motivo del «Mes del Jardín», hemos elaborado la siguiente lista de cinco películas para celebrar las plantas y todas las peculiares maneras en que el cine las ha convertido en algo tan terrorífico.

Doctor Terror (1965)

Las antologías de terror suelen contar con una serie de segmentos de una calidad muy dispar y, si somos sinceros, DOCTOR TERROR no es ninguna excepción. Dicho esto, el mejor segmento es uno de esos raros ejemplos de una cinta de terror sobre plantas que deja de lado cualquier analogía incisiva para centrarse en crear una experiencia realmente impactante.

Lanzada pocos años después de La pequeña tienda de los horrores (1960) de Roger Corman, este segmento es como si el director Freddie Francis tratase de hacer algo realmente terrorífico partiendo de una fórmula semejante a la de la cinta de humor de Corman. Un hombre de negocios (interpretado por Alan Freeman) vuelve a casa después de sus vacaciones para descubrir que hay una planta en su jardín que esta creciendo a una velocidad descontrolada, matando todo lo que se interpone en su camino. Se trata de uno de los segmentos más cortos de la película, pero es la historia más ingeniosa, que logra sacar partido de su concepto tan sencillo en poco más de 10 minutos.

La invasión de los ultracuerpos (1978)

La novela de Jack Finney ha sido adaptada varias veces, pero es la segunda adaptación de esta historia, de Philip Kaufman, la que mejor retrata la paranoia implacable tan presente en la historia de Finney. Kaufman lleva la adaptación de Siegel en una dirección mucho más intensa al utilizar un diseño de sonido grandioso que hace que la inmensa ciudad de San Francisco resulte claustrofóbica. La amenaza parece ineludible.

Creando tanta sensación de paranoia por medio de la estética es lo que la situa a la misma altura de algunos de los mejores thrillers de conspiración de esa década también, como EL ÚLTIMO TESTIGO (1974) de Alan Pakula. Esta atrevida reinvención hace de la película de Kaufman es uno de los mejores remakes de todos los tiempos.

Poltergeist (1982)

Quizás ningún otro árbol contribuyó tanto para asustar a los niños de toda una generación como el árbol poseído de Poltergeist. Como si las cosas no fueran ya bastante difíciles para el pobre Robbie Freeling con sus malvados muñecos de payaso, el árbol tenebroso fuera de su ventana choca contra su habitación antes de intentar llevárselo por vete a saber qué motivo infernal. Creo que todos los niños han visto un árbol que los incomoda, y Tobe Hooper y Stephen Spielberg explotaron al máximo ese miedo tan común que tenemos de las sombras de los árboles.

Otesánek (2000)

El director checo Jan Svankmajer es bien conocido por sus retorcidas versiones de los cuentos de hadas, pero su versión libre del cuento folclórico Otesánek es de lejos su película mas extraña. Una pareja sin hijos ha llegado a un momento muy difícil en su relación, por lo que el marido (Jan Hartl) saca un tronco de árbol del jardín y hace como si fuera su nuevo bebé. Por desgracia, su esposa acaba creyendo esta fantasía por lo que la pareja empieza a criarl … y eso es antes de que el recien llegado empiece a despertarse y a sentir un gusto por la carne humana.

De todas las películas que han sido inspiradas en La pequeña tienda de los horrores, esta es la más inspirada. La película quedó en el olvido para mucha gente desde su estreno en el 2000, pero esta oscura comedia tiene que ser rescatada como se merece.

El enigma de otro mundo (1951)

Quizás el remake de John Carpenter de 1982 goce de mayor aprecio entre el público hoy en día, pero la adaptación original producida por Howard Hawks es una clase magistral en como crear una atmósfera sobrecogedora. Cuenta con una premisa sencilla e insólita del cine de serie B: una tripulación de las fuerzas aéreas de EE.UU. encuentra un platillo volante y el cadáver de un humanoide enterrado en el hielo cuando está en el Polo Norte. Cuando el hielo se derrite, una alienígena asesina se libera.

Donde esta película es distinta con respecto a la adaptación posterior de Carpenter es en la representación de la «cosa», aquí calificada como una forma de vida vegetal muy avanzada. La paranoia entre el grupo acerca de cómo «la cosa» hace que su entorno sea inseguro presagia las alegorías más detalladas que se verían en posteriores películas de terror sobre plantas. El golpe maestro de Nyby fue mostrar a la criatura con poca luz, convirtiéndola en una auténtica pesadilla abstracta.