Pollo frito, pizza, perritos calientes, patatas fritas, aros de cebolla, hamburguesas, ¡ay! La comida rápida es una bendición y una maldición para las personas con vidas muy ajetreadas, y todos tenemos nuestros favoritos. Tradicionalmente grasosa, la comida rápida sabe a pura felicidad en la lengua y puede volverse adictiva fácilmente.

Sin embargo, como no es ningún secreto que la comida rápida es todo menos saludable para nuestros cuerpos, no es de extrañar que muchas personas la hayan usado como una metáfora en sus películas, sobre todo en las cintas de terror. Con esto en mente, y como hoy (16 de noviembre) es el «Día de la comida rápida», es el momento perfecto para recordar algunas de las mejores películas de terror sobre comida rápida con intenciones mortales.

Attack of the Killer Donuts (2016)

«¿Qué podría hacer que los donuts se conviertan en asesinos sedientos de sangre?» Esa pregunta es la crema que llena el centro de Attack of the Killer Donuts, el último ejemplo del subgénero de comedia de terror al más puro estilo Sharknado.

Un accidente químico convierte a rosquillas ordinarias en asesinas sedientas de sangre. Ahora le toca a Johnny, Michelle y Howard para salvar a su pueblo soñoliento de… Donuts Asesinos. Esta es una película muy consciente de sí misma y por eso funciona tan bien. No se avergüenza de su tono de película Z para nada, e intenta hacerlo de la mejor manera posible, con el poco presupuesto que dispone, con una sobredosis de humor de lo más irónico.

 

Ebola Syndrome (1996)

La siguiente cinta de Herman Yau es una experiencia realmente reveladora. Como indica el título, se trata de un brote EVE de proporciones globales, pero eso no es nada comparado con lo que todavía está por llegar. Kai, todo un Masterchef y a la vez un maestro criminal, viola a una mujer en Sudáfrica, contrayendo el virus del Ébola. Afortunadamente para él, pero no para el resto del planeta, es inmune y acaba llevando el virus de regreso a Hong Kong, donde intenta hacer propagar el virus de todas las formas que se le pasa por la cabeza para luego triturar a sus víctimas para preparar su nueva especialidad de la casa: «hamburguesas Ébola» para sus fieles comensales.

Toda especie de aberraciones, perversiones e iniquidades son cometidas, desde lluvias doradas hasta fornicación gastronómica. Pero a pesar de sus perversas obscenidades y el gore en su estado más desmesurado, Yau nunca pierde el norte y diestramente mantiene esa esencia mórbida intrínseca de la cinta, y justo por eso la hemos incluido aquí.

 

K-SHOP (2016)

Después de que su padre muera en un altercado con unos borrachos, Salah se ve obligado a dirigir él solo la tienda de kebabs de la familia. Se esfuerza por soportar la vida nocturna cada vez más ruidosa y cuando una pelea con un cliente violento acaba mal, se encuentra con un cadáver en las manos. Sin fe en las autoridades, Salah se deshace del cuerpo en el lugar que mejor conoce… los kebabs.

K-SHOP es un tenso y macabro viaje de emociones que sirve un comentario social mordaz sobre el lado sórdido de la vida nocturna británica, con una guarnición de humor negro que revuelve el estómago.

 

The Stuff (La sustancia maldita) (1985)

El crítico de cine y organizador del festival FrightFest, Alan Jones, describió esta cinta como el El Blob: El terror no tiene forma pero contado al revés, y cuánta razón tuvo. Con el eslogan “¿Lo estás comiendo o te está comiendo?”, La sustancia maldita es una atrevida crítica anticapitalista del mercado de la comida basura.

Después de que dos mineros descubran una sustancia parecida al yogur y se empiece a vender como un postre cremoso bajo en calorías, se convierte en todo un fenómeno nacional por todo Estados Unidos. Pero poco después, la gente se empieza a dar cuenta de que esa nueva sustancia en realidad les está consumiendo a ellos… ¡desde adentro! La sustancia maldita no tiene equivalente y, aunque en muchos momentos no tiene ni pies ni cabeza, ahí radica mucho de su atractivo.

 

Poultrygeist: Night of the Chicken Dead (2006)

La última película es la más grosera, pero la más divertida de esta lista. Astutamente burlándose de la industria de la comida rápida de la manera más repugnante posible, «La American Chicken Bunker», una cadena de comida rápida de pollo frito con temática militar, monta un restaurante en un terreno que anteriormente era un cementerio indio. A partir de este momento, una maldición se desatará en el lugar, liberando una epidemia que revive a los pollos… en forma de zombies.

Todo es tan disparatado como cualquier otro título de Troma y se mantiene fiel a sus raíces independientes, pero también cabe destacar el hecho de que es una de las cintas más pulidas de la productora hasta la fecha en términos de valores de producción. El gore es realmente eficaz y las actuaciones son un paso adelante de las demás películas. Es, con mucha diferencia, uno de los mejores estrenos de Troma que hay que ver para creer… en todos los sentidos.