Cuando vemos películas de terror llenas de psicópatas con máscaras de hockey y criaturas mutantes que habitan en los sótanos, es lógico suponer que habrá algunas muertes. Para ser más precisos, lo más seguro es que acabaremos presenciando un par de funerales por lo menos. Esto se debe a que por cada muerte significativa llega el momento de decir adiós.

Y, aunque suene raro, existe una fiesta nueva que se celebra cada 30 de octubre en los Estados Unidos. Se le conoce como el «Día de Crear un Funeral Increíble» y fue declarado como un día festivo oficial por Stephanie West Allen para intentar eliminar el estrés de tener que decidir como un ser querido quiere despedirse.

Ya que este día fue creado con la esperanza de animar a la gente a sentarse juntos y hablar sobre lo que les gustaría tener en sus funerales, hemos creído conveniente recordar algunos de los funerales más memorables a los que hemos asistido en algunas de nuestras películas de terror preferidas.

EL CEMENTERIO VIVIENTE (1983)

Hay dos funerales destacables en EL CEMENTERIO VIVIENTE pero no vamos a mencionar el segundo. Incluso Stephen King, que escribió esta escalofriante novela, pensaba que la temática era demasiado oscura para publicarla. Por esta razón, vamos a dejar de lado el funeral del pobre Gage para centrarnos en la muerte de la extraña Missy Dandridge. Tras el trágico suicidio de Missy, se celebra un funeral con una cara muy reconocida. El sacerdote que dirige la ceremonia funeraria no es otro que el propio Stephen King.

PHANTASMA (1979)

Si una película se desarrolla principalmente en un cementerio, seguramente habrá muchos funerales, y Fantasma no defrauda en este sentido. Viendo a escondidas el funeral de un amigo de la familia, Mike Pearson ve como un funerario alto levanta el ataúd de Tommy con una fuerza sobrehumana y lo carga en su coche fúnebre en vez de enterrar al recién fallecido.

POSESIÓN INFERNAL (1981)

Cada película en esta saga tiene un funeral improvisado, con nuestro héroe de la mandíbula grande, Ash como director de ceremonias. Pero el mejor momento aparece en la primera película cuando Ash entierra a su novia poseída en una tumba improvisada. Como un guiño a la primera escena de la película, la pareja hacen un pequeño «juego» con sus ojos para que el público se entere de un pequeño secreto: ella no está del todo muerta.

LA PROFECÍA (1976)

Cualquier película sobre el hijo de Satanás va a tener muchos muertos y funerales, pero los funerales en el tercer acto de esta cinta son verdaderamente estremecedores. Cuando Robert Thorn, nombrado embajador de EE.UU. en el Reino Unido, y su esposa son asesinados, el joven Damián queda huérfano. Asiste al doble funeral de sus padres de la mano del Presidente de los Estados Unidos. Es esta escalofriante ruptura de la cuarta pared lo que nos llama mucho la atención aquí.  Mientras la cámara se acerca al joven que está delante de los dos ataúdes envueltos en flores, Damien se gira para mirar fijamente al objetivo con sus oscuros ojos cargados de emoción. No hay duda de que el diablo ha ganado hoy.

BRAINDEAD: TU MADRE SE HA COMIDO A MI PERRO (1992)

Podríamos citar las profanaciones post-funerarias (y la resurrección), el sacerdote ninja o el grotesco percance durante el embalsamamiento, pero el mejor momento en cuanto a percances funerarios es el funeral de Vera Cosgrove. Cuando su madre se convierte en zombi, Lionel intenta inyectarle con tranquilizantes, pero las criaturas podridas lo estrangulan, atravesando una puerta y entrando a la ceremonia, con Lionel agarrándose a su ahora «muerta» madre.