¿Quién no odia los lunes? Casi cualquier persona que ha trabajado en una oficina se ha sentido vencido por el trabajo en algún momento, ya sea por un compañero de trabajo muy pesado, un jefe exigente o tareas diarias monótonas. Para algunas personas, es suficiente para que acaben perdiendo el norte. Películas como TRABAJO BASURA y series como «The Office» convirtieron las tribulaciones del trabajo en comedias.

Pero, ¿qué pasaría cuando esos deseos de golpear a un compañero pesado es llevado a lugares mucho más oscuros? Eso nos lleva al subgénero conocido como «workplace horror», en el que los cuerpos se acaban amontonando al lado de la fotocopiadora. Sin más preámbulos, echemos un vistazo a algunas de las peores pesadillas cinematográficas que se han desarrollado en el lugar de trabajo.

INTRUSO EN LA NOCHE (1989)

A finales de la década de los 80 el subgénero slasher estaba bastante desgastado. Tras la fuerte e intensa oleada que hubo durante la primera mitad, las pelis de asesinos en serie troceando adolescentes ya no eran la moda. Sin embargo, aún surgían pequeños títulos destinados a rellenar las estanterías de los videoclubs de la época y que tenían un mínimo de calidad e interés. INTRUSO EN LA NOCHE es el perfecto ejemplo de slasher ochentero tardío pero destacable.

Apadrinada por Sam Raimi, quien aparece haciendo un personaje secundario junto a su hermano Ted; «Intruso en la noche» es un slasher con el que los fans de VIERNES 13 y similares se lo van a pasar en grande.

Son las 10 de la noche. El día antes de que el supermercado de las cercanías de Walnut Lake cierre sus puertas para siempre, los propietarios y el personal nocturno se enfrentan a un largo turno de trabajo. Jennifer tiene un ex-novio trastornado que ahora sale de prisión. Una vez en libertad, comienzan a suceder cosas misteriosas: Las líneas telefónicas se cortan, los trabajadores nocturnos comienzan a morir… uno tras otro, de las formas más espantosas. ¿Se trata del ex-novio de Jennifer, o hay alguien más?

Es una verdadera lástima que muy pocos conozcan esta peli y que sea complicado hacerse con ella, porque realmente merece mucho la pena. No tiene la calidad ni el carisma o la importancia histórica de HALLOWEEN, VIERNES 13 o SAN VALENTÍN SANGRIENTO pero ocupa un puesto muy especial entre los slashers de la segunda hornada.

 

PERRA BRUJA (DEATH SPA) (1989)

Sudarás sangre… Una película sobre un gimnasio embrujado dotado con los últimos “aparatos asesinos” es tan mala que duele. Pero como bien sabe todo entrenador o atleta, “No hay ganancia sin dolor”. En resumidas cuentas, se trata de un gimnasio embrujado, cuyos espíritus intentan matar a los empleados y socios en una cadena de las escenas de muerte más ingeniosas e impactantes de la historia. ¿Por dónde empezamos? Muerte por mancuernas, una batidora poseída por el propio demonio, una mano explosiva, una máquina de prensa de banco “rompecostillas”. La lista es interminable.

SESSION 9 (2001)

Y seguimos con una inusitada y celebrada aproximación al subgénero por parte del cineasta Brad Anderson (EL MAQUINISTA, TRANSSIBERIAN). En esta sublime cinta de suspenso y terror psicológico, la casa es sustituida por uno de los lugares más imponentes dentro (y fuera) del cine de terror: un hospital psiquiátrico abandonado.

Un empresario escocés (Peter Mullan) contrata a un equipo de cinco hombres para retirar en una semana los residuos de amianto de un hospital psiquiátrico abandonado que se pretende restaurar. Armado con sus trajes protectores, el grupo avanzará a través de los espeluznantes salones y pasillos del lugar, enfrentándose a aquellas misteriosas causas que propiciaron el olvido y deterioro de la clínica.

Reposada, ambigua, magníficamente ambientada, inquietante e ingeniosa como pocas, SESSION 9 es, sin duda, lo mejor de Anderson hasta la fecha…

COMPLIANCE (2012)

¿Haces todo lo que tu manda tu jefe? ¿Debemos estar conformes y aceptar dócilmente lo que nos dice el director por ser la figura de autoridad o hay que cuestionar la información que nos da?

Nuestra siguiente película en la lista sigue a dos mejores amigas, Becky y Sandra. Sandra es una gerente de mediana edad en un restaurante de comida rápida, mientras que Becky es una adolescente que realmente necesita el trabajo. Un día estresante, un (supuesto) oficial de policía acusa a Becky de robar dinero de la cartera de un cliente, pero ella lo niega con vehemencia. Sandra, abrumada por sus responsabilidades, hace caso de las indicaciones del oficial y detienen a Becky. Con este arresto comenzará una pesadilla que trágicamente desdibuja las líneas entre la conveniencia y la prudencia, la legalidad y la razón.

Lo que es muy evidente en COMPLIANCE es la capacidad del director Craig Zobel para atrapar e incomodar al espectador con muy pocos elementos, apenas un teléfono y un escenario (la trastienda de un establecimiento de comida rápida). El miedo al desempleo, la sumisión a la autoridad, el poder de la palabra, la fragilidad moral y la incapacidad para pensar por uno mismo son los ingredientes que desencadenan una situación monstruosa, un ejemplo práctico del célebre experimento de Milgram.

Muchas películas de terror tienen algún elemento sobrenatural, pero la ausencia de eso es lo que hace que COMPLIANCE sea tan aterradora. Los tiranos no están poseídos por un demonio, sino por un afán irracional de obedecer a una figura de autoridad invisible.

THE BELKO EXPERIMENT (2016)

Parece un día normal para los 80 empleados que trabajan en la Corporación Belko en Bogotá (Colombia). Sin embargo, no lo será, porque están atrapados en el edificio y una voz ordena que dos trabajadores deben ser asesinados cada 30 minutos. ¿Podrán oponerse al juego sádico, o sólo el más fuerte sobrevivirá? Como pasó en el «Experimento de la cárcel de Stanford», poco a poco, la plantilla se divide entre los «matones» dispuestos a matar para salvar su pellejo y trabajadores más altruistas como Mike, el protagonista, que intenta sobrevivir sin embrutecerse.

Greg McLean (WOLF CREEK, EL TERRITORIO DE LA BESTIA) firma otro ejemplo de cine de terror nihilista, quizá adecuadamente desolador, pero también derrotista al insinuar la imposibilidad de comportarse pacíficamente en un ambiente donde solo hay una regla: » Sálvese quien pueda».