Hoy, 3 de septiembre, es el día para celebrar las alturas, ya que se celebra el Día Internacional de los Rascacielos. Estos impresionantes edificios, diseñados para sorprender y acercarnos un poco más al cielo, han sido protagonistas de un sinfín de películas de terror. Muchas veces albergan las sedes de “corporaciones siniestros” o, en cintas que abordan las problemas sociales del desarrollo urbano, estos torres sirven como un símbolo de las amenazas existenciales de la pobreza, el crimen hasta la perdida de la identidad.

Con esto en mente, para celebrar el Día Internacional de los Rascacielos, lo que sigue es una selección de películas no aptas para los que tengan miedo a las alturas…

Toronto-Dominion Center (AMERICAN PSYCHO, 2000)

El edificio en el que se pierde es singular, al menos en lo que respecta a un estilo y a un autor conocido por prescribir su visión arquitectónica sobre los habitantes de sus obras. Se trata del Toronto-Dominion Centre, proyectado por Ludwig Mies van der Rohe, un complejo de edificios situado en el centro de TorontoOntarioCanadá, que comprende seis torres y un pabellón cubiertos con cristal tintado de bronce y acero pintado de negro.Patrick Bateman – banquero de inversión de día, asesino en serie de noche – es un amenaza para los ciudadanos en más de un sentido. Hacia el final de la cinta, Bateman está en peligro de ser atrapado por una persecución de helicópteros y patrullas. Corre hacia su oficina, de la que hasta ese momento no conocíamos su exterior. Se trata de un edificio al que se le filma como si fuera laberíntico; un proyecto que, además, pareciera imponerse sobre la escala humana del supuesto psicópata.

John Hancock Center (POLTERGEIST III, 1988)

Que sepamos, nunca ha sido el hogar de espíritus y entidades no deseados pero si ha sufrido un sinfín de tragedias: por ejemplo en 2002, debido a los fuertes vientos de Chicago, un andamio se cayó desde el piso 43, destrozando varios coches y matando a tres personas.POLTERGEIST y su primera secuela se centraron en la ansiedad y la displicencia de una vida en las afueras de la cuidad, pero la tercera entrega llevó la atormentada hija Carol Ann al apartamento de sus tíos en el pleno centro de Chicago. Finalizado en 1970, el Centro John Hancock, que se usó para las escenas del exterior del apartamento en la cinta se convirtió en el segundo edificio más alto del mundo y el más alto fuera de Nueva York cuando se coronó, el 6 de mayo de 1968. Si se incluye su antena, tiene una altura total de 459 metros.

Las Viviendas Cabrini-Green (CANDYMAN, 1992)

Las Cabrini-Green fueron una amalgama de construcciones edificadas en Chicago de 1942 a 1962 para dar una solución habitacional a las grandes cantidades de migrantes provenientes de Europa y, sobre todo, del sur de EEUU. fueron ocupadas en un primer momento por migrantes italianos, pero conforme pasaron los años los residentes negros crecieron en número, y para principios de los años 60 eran mayoría. Paralelamente se produjo un notable deterioro de la zona debido a políticas originadoras de segregación, la pobreza de sus residentes y el crimen organizado. En 1996, con la excusa del deterioro de la zona, la ciudad de Chicago se propuso acabar con estas edificaciones. Antes de la demolición del último edificio, Bernard Rise optó por usarla como un fondo auténtico para la película CANDYMAN, un thriller sobrenatural en lo cual el vecindario de Las Viviendas Cabrini-Green – donde comenzó una leyenda urbana – es ahora un barrio de Chicago gentrificado. Allí, una estudiante universitaria escribe una tesis sobre leyendas urbanas. Una de esas leyendas es la de Candyman, un fantasma con un gancho en vez de mano que aparece si su nombre se pronuncia cinco veces frente a un espejo.

Como curiosidad, el remake de la cinta ha sido rodada en Chicago y presentará varios lugares en toda la ciudad, incluido el vecindario donde comenzó la leyenda: el North Side ahora gentrificado donde alguna vez estuvieron los proyectos de vivienda Cabrini-Green.