Se celebra el Mes de la Nutrición cada marzo, una iniciativa patrocinada por la Academia de Nutrición y Dietética en los EE.UU. La finalidad fundamental es ayudar a las personas a elegir bien el tipo de comida y a adquirir buenos hábitos alimentarios y de ejercicio.

Cuando se trata de cine, las películas de terror pueden ser escalofriantes obras de arte cinematográfico (véase Hitchcock) o películas cursis y tópicas dedicadas a la adolescencia y la explotación (la saga Viernes 13 entre otras muchas).  En cualquier caso, la mayoría comparten algunas tácticas similares, usando música, iluminación y ángulos de cámara para crear tensión. Y los directores saben de sobra que la forma más rápido para activar el reflejo nauseoso del público es a través de su estómago. Esto explicaría por qué hay tantas películas sobre comida que implican el asesinato. Pero, independientemente de las razones por las que tantas películas de terror se centran en alimentos mortales, a continuación presentamos nuestra lista de las 5 mejores películas sobre comida asesina.

The Stuff. In-Natural

Este clásico de cine de explotación de Larry Cohen plantea una pregunta muy sencilla: ¿y si la comida te comiera? THE STUFF es una sustancia blanca y esponjosa que se encuentra en lo profundo de la superficie de la Tierra. Es dulce, deliciosa y contiene cero calorías. Un conglomerado multinacional no demora en empaquetarla y venderla por todo el mundo, sin saber que se trata de un organismo parasitario que convierte a sus huéspedes en zombies antes de vaciar sus entrañas. Un experto en sabotaje industrial es contratado por la industria heladera para investigar el asunto y la situación se sale de control en esta película mítica.

Deddo sushi

La comida asesina no es algo que solo hemos visto en el cine de terror occidental, como bien ejemplifica la película DEDDO SUSHI de Noboru Iguchi de 2012. Cuando una compañía farmacéutica desarrolla por accidente un suero que no solo le da vida al sushi, sino que le convierte en sushi asesino! Este «virus» se comienza a expandir por los humanos, convirtiéndoles en zombies sedientos de sangre. Evidentemente inspirada en otras películas parecidas de bajo presupuesto como PIRAÑA 3D, DEDDO SUSHI se entrega tanto a su disparatado planteamiento que trasciende sus límites para convertirse en una película única y digna de atención.

EL VENDEDOR DE HELADOS

El actor con un aspecto un tanto extraño (y el hermano menos famoso de Ron) Clint Howard interpreta al personaje titular de esta cinta de culto. Interpretando a Gregory Tudor, afectado por la muerte de un heladero en su juventud, Howard regresa a su ciudad natal tras ser liberado de un centro psiquiátrico para montar su propio negocio de helados, un negocio donde se utiliza la carne humana en las recetas, por alguna razón. Es una película realmente extraña e incoherente pero que resulta ser muy accesible gracias a la extraordinaria interpretación de Howard. Se mete de lleno en el papel, y es una pena que el reciente intento de financiar una secuela haya fracasado.

The Gingerdead Man

Sabes que una película apunta muy alto cuando escoge a Gary Busey para el papel de un asesino en serie llamado Millard Findlemeyer. Tras ser ejecutado en la silla eléctrica, su madre mezcla sus cenizas en una masa especial para hacer pan de jengibre y un panadero lo convierte en un «hombre de jengibre» para las fiestas navideñas. Al igual que en la cinta clásica MUÑECO DIABÓLICO, el hombre galleta cobra conciencia y quiere retomar sus actos malignos, iniciando una serie de asesinatos entre los empleados de la panadería y cualquier otra persona que se interponga en su camino. Es una película que hay que ver para creer y ha dado lugar a varias secuelas, incluyendo un crossover con la saga de EVIL BONG.

La gran comilona

Cuatro amigos unidos por el hedonismo y el tedio más absoluto se reúnen en una mansión con la idea de suicidarse comiendo sin tregua. Pronto añaden a la gula otro pecado capital: la lujuria, y así empiezan a llegar las prostitutas. El sexo obsceno se entremezcla con los cerdos, los quesos, los jamones y el caviar… En esta película del director italiano Marco Ferrari, la combinación arquetípica de comida y sexo rechaza cualquier tipo de interpretación romántica. Aquí, es puramente carnal, exagerada, compulsiva y provocativa. Tengan cuidado si vas a ver esta película mientras comes ya que el mismísimo Ingmar Bergman acabó vomitando en Cannes.