En 2016, el «Instituto de los Animales y la Sociedad», una organización que se dedica al estudio y la promoción de las relaciones entre el hombre y el animal, celebró la primera Semana de la Concienciación de las Relaciones entre Humanos y Animales durante la segunda semana de noviembre. El propósito de esta semana es aumentar la conciencia sobre la importancia de las relaciones entre el hombre y los animales, y recalcar tanto los beneficios como los posibles problemas asociados a estas relaciones.

Por lo tanto, para sensibilizar a nuestros lectores sobre lo que implican nuestras relaciones con los animales, lo que sigue es una selección de cinco películas que presentan los peores encuentros entre la humanidad y los animales…

ATRACCIÓN DIABÓLICA (1988)

George Romero llevaba asustando a su público desde los años 60. Mientras que es principalmente conocido por sus cintas de zombies, la película de 1988 Atracción Diabólica es un excelente desvío de su género habitual. Tras un accidente en el que Allan (Jason Beghe), un fanático de la salud, pierde el dominio de su cuerpo, su amigo le trae un mono ayudante experimental para facilitarle la transición a su nueva vida. Allan empieza a confiar en Ella la mona, pero también a tenerle cariño, y el sentimiento es mutuo. Así que el hecho de que Ella empiece a herir a gente que es mala con Allan, o de que se ponga celosa es bastante lógico. Siendo un mono, Ella es inteligente, hábil, y capaz de cualquier tipo de maldad. Romero nos da un villano fascinante e incluso adorable del que incluso nos sentimos algo de pena en el fondo.

LA REVOLUCIÓN DE LAS RATAS (1971)

Willard es un hombre inadaptado que trabaja en la empresa de su difunto padre. Su jefe no para de gritarle y sus compañeros se ríen continuamente de él. Ben y Sócrates, un par de ratas que él ha criado, junto al resto de ratas que hay en su casa son sus únicos amigos. Cuando sus compañeros matan a una de ellas, Willard formará un ejército de roedores para vengarse de todos los que se burlan de él.

CUJO (1983)

Aquí tenemos la historia de un perro que es mordido en el hocico por un murciélago rabioso y se convierte en un monstruo vicioso y baboso. Y por otra parte tenemos a Dee Wallace y su hijo atrapados en el calor sofocante de su coche por el susodicho perro. La película sorprende ya que, a pesar de ser rodada hace tantos años, no se siente fuera de lugar en ningún momento. Es una cinta realmente bien construida con una trama sólida y sin desperdicio, con muchos momentos de tensión efectivos, aun sabiendo cuándo llegarán.

ANACONDA (1997)

Si las serpientes reales no son lo suficientemente aterradoras para ti, esta es la película para ti. Un equipo de documentalistas se traslada a la selva amazónica para localizar a la tribu indígena de los Shirishama. Al equipo se une como guía un misterioso ex sacerdote que se dedica a la caza y asegura saber dónde se encuentran los Shirishama. Pero, en realidad, lo que hace es guiarlos a la caza de un reptil único en el mundo: una inmensa serpiente anaconda de doce metros de largo.

Aunque fue criticada por la crítica en el momento de su estreno, la película se convirtió en un gran éxito de taquilla y se convirtió en un clásico de culto del cine de serie B.

LOS PÁJAROS (1963)

Sólo tres años después de sacudir y remodelar las reglas del cine de terror con PSICOSIS, Hitchcock nos regaló otro thriller igual de entretenido y subversivo, LOS PÁJAROS. No hay que destacar a ninguna de las criaturas que vemos en la película, pero si tuviéramos que elegir algún momento especial sería el momento en el cual la pobre Tippi Hedren está picoteado casi hasta la muerte. Es una cinta que mantiene intacta su capacidad de shock y tiene un sentido de humor formidable en algunos momentos pero justo la tensión adecuada cuando lo requiere. Un clásico impecable en todos los sentidos de la palabra.