En principio los vampiros no existen, pero eso no quita que no haya gente que se crea uno.

Denominado como el vampirismo real o el síndrome de Renfield, esta anomalía es poco común aunque existente en nuestra sociedad. El síndrome describe una enfermedad mental que afecta a las personas provocando en ellas la necesidad de ingerir o sentir la sangre de otros seres vivos, sean animales o humanos, para así alimentarse de su fuerza vital y ser más poderosos creyéndose vampiros ellos mismos desde el punto de vista que todos tenemos hoy en día de un vampiro novelesco.

El nombre de Renfield otorgado al síndrome viene del personaje del libro “Drácula” que seguía a este vampiro. Dicho personaje sufría una serie de trastornos que le hacían comportarse como un vampiro: se alimentaba de insectos y creía que la sangre le daba mayor vitalidad. El término era acuñado y empleado por primera vez en 1992 en el libro de Richard Noll y, aunque este lo utilizara como parodia, el término ha quedado marcado para hablar de este tema desde entonces.

Aunque Drácula ha protagonizado obras inmortales por sí solo, la lista de cintas con personajes que padecen el síndrome de Renfield se ha convertido en una temática bastante habitual, no solo en el cine de terror si no hasta dentro del género de la parodia.

Por lo tanto, lo que sigue es una lista que reúne una selección de algunas de las cintas sobre vampirismo real que han pasado por nuestras salas de cine…

HABIT (1995)

Sam acaba de perder a su padre y para colmo rompe con su novia. Borracho y descuidado encuentra consuelo en una extraña mujer, Ana, una misteriosa vampira que le adentra en un mundo de locura y asesinatos.

Como en la mayoría de las cintas en esta lista, no hay ningún suceso sobrenatural en sí. el director/protagonista, Larry Fessenden, apenas subraya los mitos del vampirismo y todo lo que ocurre puede ser sólo una construcción mental del protagonista. De esta forma, Fessenden encuentra en el género de terror el lugar para hablar de sus demonios personales, profundizando en otras temáticas mucho más concretas como la alienación urbana, la búsqueda de emociones fuertes, la pasión sexual y amorosa. Y es por eso que realmente merece la pena verla ya que no hay sensación de déjà vu ni un juego autorreferencial con el género.

MARTIN. EL REGRESO DE LOS VAMPIROS VIVIENTES (1978)

Un buen día George A. Romero dejó de lado los zombies y se metió con los chupasangres. John Amplas le da vida a Martin, un psicópata con Síndrome de Renfield recién llegado de la ciudad a un decadente pueblito de Pennsylvania donde tratará de salvar su alma y refrenar sus impulsos buscando alternativas menos sangrientas. Martin tiene el característico tratamiento realista del director y es su primera colaboración con el gurú de efectos especiales, Tom Savini.

Sin duda, es una de las cintas más asombrosas de la filmografía de Romero en la cual, utiliza el inmortal mito del vampiro para explorar relaciones personales y la importancia de aceptarse a uno mismo.

PROBLEMA CADA DÍA (2001)

Esta cinta tan difamada es una de las mejores películas sobre caníbales que hemos visto en los últimos 15 años. Vincent Gallo y Beatrice Dalle protagonizan la película, haciendo papeles de dos personas normales y morales pero que están infectadas con una condición que les hace sentir obligados a comer carne humana en momentos de intimidad carnal. Dado que su hambre está ligada a su lujuria, PROBLEMA CADA DÍA vincula lo repulsivo a lo seductor, lo que resulta una experiencia cinematográfica sensual y profundamente inquietante. Es cierto que es una película difícil de dirigir si no tienes mucha paciencia con las películas lentas, pero su profunda sensualidad y sus momentos más explícitos (y casi insoportables) de salvajismo hacen que valga la pena encontrarla como sea.

THE TRANSFIGURATION (2016)

Compartiendo mucho en común con la primera película en esta lista y con un elenco de ensueño: Eric Ruffin, Chloe Levine, Larry Fessenden y Lloyd Kaufman, entre otros, el relato conmovedor y enfriador de O’Shea sigue al adolescente Milo, que vive sólo con su hermano mayor. Víctima del acoso escolar, él busca el consuelo en un hobby bastante poco ortodoxo: el vampirismo, que ha aprendido gracias a su colección extensa de películas de vampiro.

La química entre Ruffin y Levine es magia pura y con un guión tan bien articulado, ésta es una cinta imprescindible para los que prefieren propuestas de cine de terror de corte muy realista.

GANJA & HESS (1973)

Una película completamente olvidada, incluso por los fanáticos del cine de terror más radical es esta estimulante y onírica cinta de Bill Gunn. Partiendo de los dogmas de uno de los grandes éxitos de aquellos años, Blacula, es una singularísima película que combina el cine experimental con el género de terror desde la perspectiva afroamericana. La cinta narra la caída a los infiernos del Dr. Hess Green, un arqueólogo que supervisa la excavación de la antigua civilización de Myrthia. Es apuñalado con un cuchillo antiguo por su asistente de investigación, que luego se suicida. El arma estaba infectada con gérmenes y cuando Hess despierta, descubre que sus heridas han sanado y tiene una insaciable sed de sangre.

Huyendo de la imagen romántica y seductora de la figura del vampiro, el controvertido Gunn nos ofreció una de las cintas más asombrosas de su filmografía en la cual, utiliza el inmortal mito del vampiro para explorar las adicciones, la identidad afroamericana y la obsesión personal.