«Una vez más, bienvenido a mi casa. Ven libremente, sal con seguridad; deja algo de la felicidad que traes».

Desde la antigüedad, las leyendas de vampiros han estado presentes en todas las civilizaciones. Antes de la existencia de un imaginario tan amplio y detallado como puede recogerse en libros, obras de teatro, cine y una larga lista de etcéteras … sólo existía eso mismo: nuestra imaginación. El vampiro era la personificación del mal. Pero hoy queremos plantear la pregunta, ¿qué tiene la ciencia que decir al respecto? ¿De verdad existen los vampiros?

Podemos decir que no existen en la actualidad, y que de hecho, la mayoría de las historias que se cuentan sobre ellos son falsas pero eso no quiere decir que la historia no conozca inquietantes casos de vampiros, o al menos, personas se dejen llevar por la sed de sangre humano.

Hoy, queremos adentrarnos en el mundo del vampirismo con algunos casos que se asemejan bastante al concepto de vampiro que tenemos hoy y podrás comprobar que no se trata de historias inventadas que se cuenten desde hace poco tiempo…

JURE GRANDO – EL PRIMER VAMPIRO EUROPEO

Mucho antes de que Bram Stoker inundara la cultura popular con Drácula, un vampiro croata llamado Jure Grando ya sembraba el miedo entre la comunidad de Istria. Grando llevaba una vida normal de campesino: una vida humilde, trabajando de sol a sol para poder mantener a su familia. Pero la pesadilla comenzó tras su muerte en 1656.

Contra todo pronóstico, una buena noche, decidió volver del más allá para hacerle una visita sorpresa a su (ex)mujer. Según su viuda, el difunto abusaba sexualmente de ella con una sonrisa espantosa en la cara y la boca chorreando de sangre.

Durante esa época, los locales creían en un especie de vampiro conocido como «strigon». Se creía que eran brujos que se habían alimentado de sangre de niños durante sus vidas. Era esta firme creencia en las perversas aficiones de los «strigon» o «vedavec» (hechiceros) la que inspiraba temor a los campesinos, provocando que salieran en su busca para matarlo.

Según la leyenda, en 1672, el alcalde del pueblo Miho Radetić reclutó un equipo de nueve audaces aldeanos para ir en busca de Grando. El grupo acudió al cementerio del pueblo, donde abrieron la tumba de Grando y se cuenta que vieron el cadáver aún intacto, ¿quizás una clara señal de vampirismo? A continuación intentaron librarse del vampiro invocando el nombre de Jesucristo pero no funcionó. Por consiguiente, recurrieron al plan B, clavando una estaca de madera en el pecho pero tampoco funcionó, ya que la estaca no pudo atravesar la carne del «strigon».

Habiendo agotado sus recursos, uno de los hombres decapitó a Grando con un hacha. En ese momento el vampiro pegó un grito y la sangre brotó con fuerza de su cuello. Los nueve hombres volvieron a tapar la tumba con tierra y desde entonces la paz volvió a Istria.

ERZSÉBET BÁTHORY DE ECSED – LA CONDESA SANGRIENTA

Erzsébet Báthory, una aristócrata húngara perteneciente a una de las familias más influyentes de Transilvania, posee el récord Guinness de la mujer con más asesinatos en su haber (650 personas), y puede que sea el caso vampírico que más ha alimentado nuestra ancestral idea de esas criaturas que se alimentan de nuestra esencia vital.

La muerte de su esposo, Ferenc Nadasdy, el 4 de enero de 1604 radicalizó las actuaciones crueles de la condesa ya que se dio al vicio de enamorarse de sí misma. La historia la conoce como La Condesa Sangrienta, dado su afición a raptar y torturar a chicas de los alrededores, cuya sangre se bebía para mantenerse joven en una época en que una mujer de 44 años se acercaba peligrosamente a la ancianidad.

De clase alta e irresponsable, fue la gobernante absoluta de la zona hoy conocida como Eslovaquia. Después de quedarse viuda, se instaló en Čachtice y, con la ayuda de tres de sus sirvientas, torturó y asesinó sádicamente a niñas de los pueblos de los alrededores. Se dijo que llegó a quedarse sin víctimas para saciar sus hábitos, y empezó a atraer a víctimas de las familias de clase alta. Ante tal situación, el rey Húngaro ya no pudo hacer oídos sordos y en diciembre de 1610, Báthory fue detenida junto con las tres sirvientas, que fueron torturados y quemados en la hoguera. Ella no fue llevada a juicio pero el rey le infringió el peor de los castigos, algo acorde a sus pecados: una muerta muy lenta. Fue emparedada en su castillo, sin poder ver la luz del día, con una sola rendija por la que recibía algo de comida y agua (pero nada de sangre). Tardó cuatro años en fallecer … a los 54 años.

VLAD TEPES – EL EMPALADOR

Vlad III, más conocido como Vlad Dracul, es el fruto de la salvaje guerra que se vivió a principios de la Edad Moderna en los Balcanes, con los turcos dispuestos a conquistar toda la Europa Oriental.

Vlad fue príncipe de Valaquia, un territorio de la actual Rumanía, que vivió en el siglo XV y aterrorizó a sus súbditos con asesinatos en masa. Se cree que acabó asesinando a más de 100.000 personas, y que disfrutaba asistiendo a muertes lentas que incluían torturas, descuartizamientos y sobre todo empalamientos, de donde le viene su apodo.

El escritor Bram Stoker descubrió la historia de Vlad de manos del erudito húngaro Arminius Vámbéry y se sirvió de la leyenda para escribir su obra más famosa: Drácula. Por lo tanto, Tepes ha supuesto el germen de todo el mito del vampirismo que nos ha llegado hasta nuestros días.

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